Según una estimación de Pamela Morales, analista de la consultora Econviews, el agro explicó la mitad de la mejora contra noviembre.
La heterogeneidad sectorial sigue marcando el compás de la actividad
Asimismo, en términos interanuales la actividad aumentó 3,5%. “Se destacó Agricultura, ganadería, caza y silvicultura (+32,2%), impulsado por una histórica producción de trigo, tanto en volumen (el máximo de toda la serie) como en rinde promedio (50% por encima de las últimas 5 campañas)”, detalló el INDEC.
Detrás, en relevancia, le siguieron los incrementos en la Intermediación financiera (+14,1%) y en el sector energético-minero (+9,1%).
Sin embargo, se mantuvo la heterogeneidad sectorial que viene observándose desde que asumió Javier Milei como presidente. En diciembre la industria y el comercio, dos de los sectores más importantes de la economía, se contrajeron -3,9% y -1,3%, respectivamente.
Morales remarcó que “al menos la mitad de los rubros industriales salen perdiendo frente a la apertura de importaciones”. En ese contexto, sostuvo que para que la economía crezca de manera sostenida a la par del retroceso industrial, se tienen que recuperar los salarios reales y tiene que volver a crecer el crédito.
Respecto de esas dos variables, señaló que los salarios sufrieron en estos últimos meses por la aceleración de la inflación y que el crédito avanzó en el segmento de empresas, pero no así en familias, donde el incremento de la morosidad enciende algunas luces de alarma. “La situación del crédito podría mejorar con tasas más estables, sobre todo las de corto plazo”, acotó.
Vale aclarar que el crecimiento acumulado de 2025 responde en gran parte a la baja base de comparación que habían dejado los primeros meses de 2024, atravesados por los coletazos de la devaluación y el derrumbe de los salarios reales. El próximo 20 de marzo el INDEC publicará el cierre anual del PBI, que ratificará, o no, los números arrojados por el EMAE.
Los sectores ganadores no crean empleo
El investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA – Autónoma, Luis Campos, expuso el problema que significa para la economía el hecho de que los sectores ganadores del modelo Milei no estén generando empleo. Por ejemplo, en petróleo y minería la producción avanzó 16% entre 2023 y 2025 (tomando los promedios de cada año), pero la cantidad de puestos de trabajo formales se redujo 3,3% en el mismo período.
En el mismo sentido, la intermediación financiera trepó 18,7%, pero perdió el 2% del empleo registrado. Mientras tanto, el agro sí sumó nuevas fuentes laborales (+1,9%), aunque lejos de acompañar el extraordinario crecimiento de la producción (+40,9%).
Esta dinámica muestra serias dificultades para absorber los puestos que se están destruyendo en sectores golpeados como la industria y la construcción, donde se perdieron casi 120.000 empleos en términos netos.
Fuente: Ambito

