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La economía rebotó en agosto, pero no logró recuperar todo lo perdido en julio

La actividad económica argentina registró una recuperación moderada en agosto, luego del fuerte retroceso del mes anterior. Aunque el repunte mostró una mejora parcial, los indicadores privados advierten que persisten las dificultades para consolidar el crecimiento y alejar el riesgo de una recesión técnica.

21 de octubre de 2026


El repunte mensual no alcanzó para revertir la caída

El Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), elaborado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), mostró en agosto una mejora mensual de apenas 0,1%. En la comparación interanual, en cambio, registró una caída del 1,7%, mientras que el acumulado de los primeros ocho meses del año se mantuvo en terreno positivo, con un avance del 1,2%.

El resultado llegó después de un julio marcado por un retroceso del 2,9% respecto de junio, el más pronunciado desde la pandemia. La recuperación de agosto, por lo tanto, no logró compensar el deterioro previo y volvió a exponer la fragilidad de la actividad económica.

Una recuperación desigual entre sectores

Los indicadores privados anticipaban una mejora, aunque con diferencias en la magnitud del repunte. Las estimaciones de las consultoras mostraban que la recuperación sería parcial y que algunos sectores continuarían afectados por la debilidad de la demanda interna.

El consumo, la industria y la construcción aparecen entre las actividades más comprometidas, en un contexto de dificultades para consolidar una recuperación sostenida. En contraste, los rubros vinculados con la minería y otras actividades exportadoras mostraron un desempeño relativamente más favorable.

La evolución dispar refleja una economía que alterna meses de crecimiento y retroceso, sin conseguir una tendencia firme. El comportamiento de los próximos meses será determinante para establecer si la mejora puede extenderse al conjunto de los sectores productivos.

El riesgo de una recesión técnica

El desempeño de la actividad también mantiene la atención sobre la posibilidad de una recesión técnica, que se configura cuando el Producto Bruto Interno registra dos trimestres consecutivos de contracción en la comparación desestacionalizada.

Tras la caída del segundo trimestre y el fuerte retroceso de julio, la recuperación de agosto no alcanza por sí sola para despejar ese escenario. La evolución de septiembre será clave para determinar el balance del tercer trimestre.

En este contexto, el principal desafío de la economía argentina es transformar los rebotes mensuales en una recuperación sostenida, con mejoras que alcancen tanto a los sectores exportadores como a las actividades vinculadas con el mercado interno.