Un nuevo estudio realizado en el Reino Unido detectó una relación directa entre la deficiencia severa de vitamina D y una mayor probabilidad de sufrir complicaciones por enfermedades respiratorias. La investigación concluyó que las personas con niveles muy bajos de este nutriente tienen un 33% más de riesgo de terminar hospitalizadas por cuadros como neumonía, gripe o bronquitis.
El hallazgo, publicado en The American Journal of Clinical Nutrition, cobra relevancia para la salud pública, especialmente en adultos de mediana y avanzada edad, franja en la que estas infecciones continúan siendo una de las principales causas de mortalidad. Si bien la vitamina D es conocida por fortalecer huesos y músculos, la evidencia ratifica su rol clave ayudando al sistema inmunológico a defenderse.
Un seguimiento de 15 años
El trabajo fue liderado por Abigail Bournot y Andrea Darling, de la Universidad de Surrey, junto a equipos de Reading y Oxford. Los investigadores utilizaron datos del Biobanco del Reino Unido, analizando a 36.258 adultos durante un seguimiento mediano de casi quince años.
Para garantizar la precisión de los resultados, el estudio ajustó variables como edad, sexo, peso, nivel socioeconómico y tabaquismo. Los datos revelaron que quienes poseen menos de 15 nmol/L de vitamina D en sangre presentan un riesgo significativamente mayor frente a quienes tienen niveles óptimos. Además, se observó que por cada aumento de 10 nmol/L en los niveles de la vitamina, el riesgo de hospitalización se reduce un 4%.
La opinión de un especialista argentino
Consultado sobre este avance, el médico Ramiro Heredia, especialista en medicina interna del Hospital de Clínicas de la UBA, destacó la importancia del análisis, aunque pidió cautela. “El estudio es observacional y no permite establecer que la suplementación reduzca el riesgo de infecciones respiratorias graves de forma universal”, aclaró el profesional.
Heredia remarcó que la evidencia indica que el mayor beneficio potencial se observa en personas con deficiencia severa. Por ello, sugirió que en la práctica clínica la estrategia adecuada es “identificar y tratar el déficit” puntual en cada paciente, en lugar de recomendar una suplementación masiva con fines preventivos.
Prevención y grupos de riesgo
Los investigadores británicos sugieren que corregir la deficiencia mediante suplementos diarios de 10 microgramos podría ayudar a reducir los ingresos hospitalarios. El déficit de este nutriente resulta más común en personas con mayor privación social y en ciertos grupos étnicos, afectando su capacidad de respuesta inmunológica.


