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La inteligencia artificial ya llegó a las aulas y plantea desafíos clave para la educación argentina

Un informe de Argentinos por la Educación advierte que el uso de inteligencia artificial generativa crece con fuerza entre niños y adolescentes, especialmente con fines escolares. El estudio analiza oportunidades pedagógicas, riesgos éticos y la necesidad de marcos regulatorios y alfabetización digital.

15 de enero de 2026


La inteligencia artificial (IA), y en particular la IA generativa, se consolidó en poco tiempo como una herramienta de uso cotidiano en el sistema educativo argentino. Así lo revela el informe “Inteligencia Artificial en la Educación: desafíos y perspectivas”, elaborado por Argentinos por la Educación junto a investigadores del MIT, que analiza el impacto creciente de estas tecnologías en el aprendizaje, la enseñanza y la gestión escolar.

Según el estudio, el 76% de los niños y adolescentes de entre 9 y 17 años en Argentina conoce herramientas de IA generativa como ChatGPT, y el 58% afirma haberlas utilizado al menos una vez. El uso se intensifica entre los adolescentes de 15 a 17 años, donde alcanza el 74%, y en la mayoría de los casos está vinculado directamente a actividades escolares: el 66% de los usuarios declara recurrir a la IA para resolver trabajos o tareas educativas.

El informe destaca que la IA abre oportunidades inéditas para personalizar el aprendizaje. Entre sus principales aplicaciones se encuentran los sistemas de tutoría inteligente, el aprendizaje adaptativo, la retroalimentación automática y las tecnologías de asistencia, que pueden mejorar la inclusión de estudiantes con discapacidades o barreras idiomáticas. Estas herramientas permiten ajustar contenidos y ritmos de aprendizaje a las necesidades individuales, algo difícil de lograr en aulas numerosas.

En paralelo, la inteligencia artificial también aparece como un aliado estratégico para el trabajo docente. El estudio señala que puede reducir la carga administrativa mediante la generación de materiales didácticos, la corrección automatizada de evaluaciones y el análisis de datos sobre el progreso de los estudiantes. Esto permitiría a los docentes dedicar más tiempo a la enseñanza y a la interacción pedagógica, siempre que exista formación adecuada y supervisión humana.

No obstante, el informe advierte sobre riesgos relevantes. Entre ellos se destacan el aprendizaje superficial, la pérdida del pensamiento crítico, la dependencia excesiva de la tecnología, la deshonestidad académica y los sesgos algorítmicos. En este sentido, los autores subrayan que el uso indiscriminado de la IA puede profundizar desigualdades si no se acompaña de políticas de inclusión digital y marcos éticos sólidos.

Finalmente, Argentinos por la Educación remarca la urgencia de avanzar en alfabetización en inteligencia artificial tanto para estudiantes como para docentes y equipos directivos. El objetivo, señalan, no es reemplazar el rol humano en la educación, sino integrar estas tecnologías de manera responsable, transparente y equitativa, garantizando que la IA esté al servicio de mejores aprendizajes y no se convierta en un nuevo factor de exclusión.