La Feria Rivadavia, uno de los espacios comerciales más conocidos de la ciudad, tiene los días contados. La Municipalidad confirmó que no renovará el contrato de alquiler del inmueble ubicado en Rivadavia al 2700, donde desde 2008 funcionan decenas de puestos que surgieron tras el retiro de Plaza Alberdi.
El gasto para las arcas municipales asciende a más de cuatro millones de pesos mensuales, cifra que, según se informó, resulta insostenible en el actual contexto económico. El contrato vence en los próximos días y la gestión local decidió no continuar con el arrendamiento.
En su momento, el traslado de los feriantes a ese espacio se resolvió como una salida transitoria después de las polémicas en torno a la ocupación de Plaza Alberdi. El acuerdo establecía que los puesteros debían regularizar su situación fiscal y hacerse cargo del alquiler, aunque en la práctica las obligaciones no se cumplieron. El municipio terminó asumiendo los costos, que con el paso del tiempo se volvieron cada vez más elevados.
Fuentes oficiales señalaron que los comerciantes fueron informados de la decisión y que se trabaja en alternativas para ordenar la actividad. “No podemos seguir destinando recursos municipales de esta magnitud para sostener un contrato que no corresponde al Estado pagar”, explicaron voceros de la gestión.
La noticia cayó con preocupación entre los puesteros, que durante años encontraron en la Feria Rivadavia un espacio de sustento económico y que ahora deberán definir su futuro. Algunos ya anticiparon que buscarán organizarse para plantear reclamos ante las autoridades, mientras otros analizan trasladarse a distintos puntos de la ciudad.
“Estamos un poco asustados porque de esto vivimos, con esto llevamos el pan todos los días. A nosotros nos sacaron de la Plaza Alberdi por medio un decreto para que no ocupemos el espacio público, pero ahora parece que la Municipalidad nos quiere dejar en la calle, no nos da ninguna opción, nosotros ahora sabemos que nos tenemos que ir. Este espacio lo estaba pagando la Municipalidad.
Nosotros no tenemos contacto directo con los dueños del lugar, se dice que se paga 4 millones de pesos. El dueño murió quedaron los hijos, se reunieron acá con gente de la Municipalidad y dijeron que no tenían problema con que nos quedemos. Nosotros queremos trabajar, que no nos tiren a la calle”, dijo Roberto, uno de los feriantes.
Mientras que Gastón, otro de los trabajadores, expresó que continúan dialogando con representantes del Municipio. “Esto viene de hace muchos tiempo, inclusive con intendentes anteriores, con los funcionarios hemos hablado un montón de veces, nos dicen que van a buscar otros lugares, hemos ido a recorrer pero nunca se llegó a ninguna solución. Nosotros veníamos hablando con ellos, pero en ningún momento se había cerrado un lugar, ni nada por el estilo.
Ahora lo que quedaría es cerrar un lugar, nadie quiere salir perjudicado, y menos nosotros que estamos trabajando”.
Con esta medida, la Municipalidad cierra un capítulo abierto hace 16 años, en un predio que se pensó como solución provisoria y terminó extendiéndose por más de una década. Ahora resta definir qué sucederá con el inmueble y cuál será el destino de los comerciantes que ocupaban el lugar.


