El protagonista es el SR-71A matrícula NASA 844, considerado el último Blackbird en volar. La aeronave permanecía expuesta en la Base Edwards, en California, desde su último vuelo en 1999, pero recientemente fue retirada de exhibición y llevada al hangar que alguna vez albergó al transbordador espacial.
El movimiento llamó especialmente la atención porque, en paralelo, la NASA habría buscado la experiencia de antiguos ingenieros y técnicos que participaron del desarrollo y operación del avión. Algunos de ellos tienen actualmente cerca de 80 años.
Un avión que marcó un récord
El SR-71 Blackbird fue desarrollado durante la Guerra Fría para realizar misiones de reconocimiento a gran altura y a velocidades que dificultaran su interceptación. Podía superar Mach 3 y operar a unos 26.000 metros de altura.
Su diseño le permitió alcanzar velocidades superiores a los 3.500 kilómetros por hora y establecer marcas que todavía se mantienen entre las aeronaves tripuladas propulsadas por motores a reacción.
La aeronave fue construida principalmente con titanio para soportar las temperaturas extremas generadas durante el vuelo. A esas velocidades, la fricción con el aire provocaba un fuerte calentamiento de la estructura y obligaba a utilizar soluciones técnicas especialmente desarrolladas para el programa.
El desafío de recuperar una tecnología de otra época
El posible regreso del NASA 844 presenta enormes dificultades. Los motores Pratt & Whitney J58 dejaron de fabricarse hace décadas y gran parte de la infraestructura industrial necesaria para mantener operativo al Blackbird ya no existe.
Además, buena parte de los repuestos almacenados para el programa fueron destruidos en 2007, cuando la posibilidad de que los aviones volvieran a volar parecía prácticamente descartada.
Por eso, la experiencia de quienes trabajaron con el SR-71 podría resultar clave. La NASA estaría intentando recuperar conocimientos técnicos que no quedaron completamente documentados o que hoy sobreviven principalmente en la memoria de los especialistas que participaron del programa.
¿Volverá a volar el Blackbird?
Hasta el momento, la NASA no confirmó oficialmente que el objetivo sea poner nuevamente en vuelo al SR-71 844. Sin embargo, la retirada del avión de su pedestal, su traslado a un hangar y el contacto con antiguos integrantes del programa alimentaron las especulaciones.
Una de las posibilidades es que el interés esté vinculado con el desarrollo de nuevas tecnologías para vuelos a velocidades extremas. Estados Unidos trabaja actualmente en sistemas hipersónicos capaces de superar Mach 5, un campo en el que vuelven a ser relevantes cuestiones que el Blackbird enfrentó hace más de medio siglo: temperaturas extremas, materiales, aerodinámica y propulsión.
El SR-71 dejó de operar hace más de 25 años, pero su tecnología continúa siendo una referencia en la historia de la aviación. Ahora, Estados Unidos busca determinar cuánto de aquel conocimiento todavía puede servir para los desafíos de la próxima generación de aeronaves.