A pesar de las altas temperaturas y el sacrificio que implican los viajes, la preselección argentina de básquet de la categoría más 70 continúa con su puesta a punto de cara al próximo Panamericano. Con un plantel federal y un espíritu envidiable, el grupo se entrena no solo para competir, sino para celebrar la vigencia de una pasión que los ha acompañado durante toda su vida.
La preparación se lleva a cabo con intensidad y entusiasmo, enfrentando jornadas de calor agobiante pero con la satisfacción de formar parte de un grupo humano consolidado. El objetivo es llegar de la mejor manera al torneo, donde habrá 11 equipos en la categoría, pero la verdadera victoria para estos deportistas ya está en la cancha: compartir, viajar y mantener viva la llama del deporte.
Un equipo federal y sacrificado
El plantel se nutre de jugadores provenientes de diversos puntos de la Argentina. Según detallaron los protagonistas, hay integrantes de Santiago del Estero, Córdoba, Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos. Esta diversidad geográfica implica un esfuerzo logístico y físico considerable para poder coincidir en los entrenamientos.
“Es complicado hacer un entrenamiento como es generalmente en todos lados. Nosotros entrenamos en los clubes que estamos siempre participando y cada tanto, bajo la dirección técnica, tratamos de juntarnos”, explicó Mario, jugador oriundo de Rafaela a Veo Noticias. El compromiso es tal que incluso jugadores que residen en el exterior, como uno que llegó anoche desde Estados Unidos, se suman a las prácticas.
El básquet como motor de vida
Para los integrantes del equipo, la actividad física a esta edad trasciende lo meramente deportivo. Miguel, uno de los referentes del grupo, definió al básquet como “parte del proyecto de vida” que lo contiene y entusiasma.
“Tenemos una categoría que ya están 80 más, que nos está representando, así que tenemos cuerda para rato”, aseguraron entre risas. La filosofía del grupo es clara: el deporte es la “vida que le agregamos a nuestros años”, una herramienta fundamental para la salud física y emocional, donde el “tercer tiempo” y la amistad juegan un rol tan importante como el partido mismo.
Homenaje a los que no están
La preparación para este Panamericano tiene también una carga emotiva especial. El grupo utiliza este espacio para recordar y honrar a compañeros que ya no están físicamente, pero que siguen presentes en la memoria del equipo.
“Acá en este grupo tenemos, y los voy a nombrar, al Palo y a Canito. Gente que tuvo que haber estado acá y se nos adelantaron lamentablemente”, expresó uno de los jugadores con emoción. El esfuerzo de hoy, entrenando con 40 grados de calor, es también un homenaje para ellos: “Hoy no pueden estar con nosotros, justamente por eso es un poco en honor a ellos que le tenemos que poner las ganas”.


