La inestabilidad geopolítica en Medio Oriente ha vuelto a encender las alarmas en los mercados energéticos globales, y Argentina no es la excepción. El barril de crudo Brent, referencia para el mercado local, ha mostrado una tendencia alcista que pone en jaque la estabilidad de los precios de los combustibles en el país.
José Stella, ingeniero y docente de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), explicó que el impacto es multidimensional. “Cuando hay ruido en Medio Oriente, el mercado reacciona por temor a la interrupción del suministro, lo que dispara el precio internacional. Argentina, aunque hoy tiene una producción creciente, no está aislada de estos valores”, señaló el especialista.
El factor “Vaca Muerta” y la paridad de exportación
A diferencia de crisis anteriores, Argentina cuenta hoy con el respaldo de Vaca Muerta, lo que le permite una mayor autonomía. Sin embargo, Stella advirtió que el concepto de “paridad de exportación” juega un rol clave. Si el precio internacional sube, las petroleras locales tienen incentivos para exportar, lo que genera una presión natural para que el precio en el mercado interno se equipare al internacional para evitar el desabastecimiento local.
“El desafío para el Gobierno y las empresas es encontrar el equilibrio entre el precio que paga el ciudadano en el surtidor y la necesidad de las operadoras de seguir invirtiendo con rentabilidad internacional”, analizó el docente de la UTN.
Gasoil e importaciones: el punto crítico
Otro de los puntos de preocupación radica en la necesidad de importar combustibles específicos, como el gasoil de grado 3, durante los picos de demanda estacional.
Según Stella, si el crudo sube, también lo hacen los productos refinados que Argentina debe comprar afuera. Esto afecta directamente a los costos logísticos y de transporte de carga, lo que termina teniendo un impacto directo en la inflación de la canasta básica.
Perspectivas para el corto plazo
Para el especialista, el panorama dependerá de la duración y la intensidad del conflicto bélico. Si bien Argentina está en camino a lograr la soberanía energética, la dependencia de la infraestructura (gasoductos y plantas de tratamiento) hace que cualquier salto brusco en el precio del barril se sienta más rápido en los surtidores de lo que la producción local puede compensar.
“Estamos en una transición donde Argentina empieza a exportar petróleo de manera recurrente, pero el precio del surtidor sigue atado a una fórmula donde el valor internacional del crudo es el componente principal”, concluyó Stella.
