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La Universidad Católica Argentina reconoce una baja de la pobreza, pero advierte sobre limitaciones en su medición

Desde el Observatorio de la Deuda Social señalan que los indicadores muestran mejoras, aunque no reflejan con precisión la situación económica cotidiana de los hogares.

04 de abril de 2026


La Universidad Católica Argentina (UCA) reconoció una disminución en los niveles de pobreza en el país, pero advirtió que esa mejora debe ser analizada con cautela debido a problemas en los métodos de medición y su correlato con la realidad social.

El director del Observatorio de la Deuda Social Argentina, Agustín Salvia, sostuvo que si bien los datos muestran un descenso, su interpretación no es lineal. Según explicó, existen limitaciones que pueden generar una lectura distorsionada del fenómeno. “Hay un problema de medición y de realismo de esas mediciones”, afirmó en declaraciones radiales.

De acuerdo con los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la pobreza se ubicó en el 28,2% durante el segundo semestre de 2025. Sin embargo, Salvia planteó que esa cifra no logra expresar completamente las condiciones de vida de los hogares, especialmente en un contexto de pérdida de poder adquisitivo.

En ese sentido, remarcó que la percepción social se mantiene alejada de los indicadores. Según indicó, el consumo de productos básicos muestra señales de retroceso, mientras que los gastos en servicios esenciales —como luz, gas, transporte y comunicaciones— ganaron peso dentro del presupuesto familiar.

El especialista también cuestionó las herramientas utilizadas para medir la pobreza. Señaló que las canastas de consumo que sirven como referencia se basan en estructuras de gasto de mediados de la década de 2000, lo que no reflejaría los cambios actuales en la economía doméstica. A esto se suma, explicó, el uso de índices de precios con ponderaciones desactualizadas.

Para Salvia, esta combinación puede derivar en resultados que muestran una mejora más pronunciada de la que efectivamente perciben los hogares. En ese marco, consideró que la reducción de la indigencia presenta mayor consistencia que la baja en la pobreza general.

El análisis también advierte sobre un escenario de estancamiento en las condiciones sociales. Según describió, los niveles de consumo se asemejan a los registrados en los años posteriores a la pandemia, mientras que algunos indicadores recientes muestran un leve deterioro.

Además, identificó a la clase media baja como uno de los sectores más afectados, debido a la necesidad de ajustar gastos cotidianos para afrontar el aumento de tarifas. Esta dinámica, sostuvo, impacta en áreas como salud, educación y mejoras habitacionales.

Por último, vinculó la persistencia de la pobreza con la situación del mercado laboral. Según indicó, el empleo privado se mantiene estancado, el sector público se reduce y crecen las formas de trabajo informal, lo que contribuye a consolidar niveles de pobreza estructural en torno al 25% al 30% de la población.