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En las sedes de la UNL ya rige la medida de espacios 100% libres de humo

Desde el 1 de febrero rige una nueva resolución institucional que prohíbe fumar y vapear en todos los predios de la universidad. La medida busca reducir el riesgo de enfermedades graves asociadas a la exposición pasiva al tabaco.

05 de febrero de 2026


La Universidad Nacional del Litoral (UNL) dio un paso histórico en su política de bienestar institucional al implementar, desde el 1 de febrero de 2026, una normativa que declara a todos sus edificios y predios como “espacios libres de humo”. Según explicó Andrea Peteán, coordinadora del subprograma UNL Saludable, esta decisión no es arbitraria, sino que responde a una sólida evidencia científica sobre los perjuicios del tabaquismo. La medida abarca no solo el consumo directo, sino que busca proteger a estudiantes y trabajadores de la exposición al humo de segunda y tercera mano, factores directamente vinculados al cáncer de pulmón, afecciones cardiovasculares como infartos y ACV, y diversas patologías respiratorias.

La prohibición es integral y de alcance total, extendiéndose a sectores cerrados, semicerrados como galerías, y espacios abiertos que incluyen patios, estacionamientos e incluso vehículos institucionales. La licenciada Peteán enfatizó que la restricción no se limita al cigarrillo convencional, sino que incorpora productos modernos como vapeadores y cigarrillos electrónicos. Estos dispositivos liberan aerosoles con sustancias nocivas para los que, según advirtió la especialista, no existe un nivel de consumo que pueda considerarse seguro para la salud.

Uno de los aspectos más innovadores de la medida es la concientización sobre el “humo de tercera mano”, aquel que queda impregnado en superficies, cortinas y objetos de los ambientes. La universidad busca mitigar la filtración de estas sustancias hacia el interior de las aulas y oficinas, que suele ocurrir cuando se fuma cerca de ventanas o sistemas de ventilación. Al ser una institución de “puertas abiertas”, el cumplimiento de esta norma involucra no solo a quienes estudian o trabajan allí, sino a cualquier persona que transite por las instalaciones para participar de las diversas propuestas que ofrece la UNL.

La implementación de este programa se realizará de manera paulatina, apostando a la reflexión y al compromiso social antes que a mecanismos de control punitivos. Durante los próximos meses, la universidad reforzará esta política con cartelería específica y campañas de difusión que inviten a los fumadores a contemplar la posibilidad de abandonar el hábito como un primer gran paso hacia la mejora de la calidad de vida. “Apunta a una ganancia de salud para todos”, concluyó Peteán, subrayando que el objetivo final es la construcción de un entorno educativo más sano y consciente.