Lamb Weston, uno de los gigantes mundiales en la producción de papas fritas, confirmó el cierre de su planta en Munro. La decisión, enmarcada en una “reorganización mundial”, implica la desvinculación de aproximadamente 100 trabajadores de esa sede.
La compañía estadounidense decidió centralizar su producción nacional en Mar del Plata. En esa ciudad invirtió el año pasado más de USD 320 millones para construir su fábrica más grande del continente, apostando a la eficiencia operativa.
Ventajas logísticas y perfil exportador
La mudanza a la costa atlántica responde a dos claves estratégicas: la cercanía con los cultivos de papa en la zona de Balcarce y Tandil, y la proximidad al puerto (16 km), vital para una empresa que exporta el 85% de lo que produce.
Sylvia Wilks, directiva de la firma, explicó que gestionar los costos de la cadena de suministro es clave. “Estas acciones nos permiten priorizar inversiones que modernicen los activos físicos y mantengan las operaciones eficientes”, señaló.
Un contexto de cierres industriales
La salida de Munro no es un hecho aislado en el mapa industrial argentino. Se suma a una seguidilla de cierres recientes motivados por la búsqueda de competitividad y la caída del consumo interno.
Entre los antecedentes inmediatos figuran la sueca SKF en Tortuguitas, Whirlpool en Pilar (con 220 despidos) y Granja Tres Arroyos en Concepción del Uruguay, todas firmas que reestructuraron sus operaciones en los últimos meses de 2025.

