El tradicional escenario de escasez y precios por las nubes que enfrentaban los estudiantes al llegar a Santa Fe parece haber quedado en el pasado. Este 2026 arrancó con un mercado inmobiliario “atípico” donde, por primera vez en años, quien busca vivienda tiene el poder de negociación.
El fin de los precios “intocables”
Según reveló a Jorge Pighin, referente del Colegio de Corredores Inmobiliarios a Veo Noticias la desesperación de los propietarios por no tener la unidad vacía está generando cierres de contratos muy por debajo de lo pretendido inicialmente:
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Rebajas agresivas: Se pactan alquileres con descuentos de entre el 10% y el 20% sobre el valor de lista.
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El mercado no perdona: Un departamento que no está en “precio de mercado” puede pasar más de 45 días vacío, algo impensado años atrás cuando se alquilaban en menos de tres días.
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Ejemplos reales: Unidades que se ofrecían a $630.000 terminan cerrándose en $530.000 tras la contrapropuesta del inquilino.
¿Por qué ahora sobran departamentos?
La combinación de una crisis de ingresos y una explosión de la oferta generó el “combo” perfecto para la baja:
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Invasión de ladrillos: Se terminaron numerosos edificios en zonas clave como Avenida General Paz, sumando cientos de unidades nuevas al sistema.
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Efecto “expensas”: El costo de mantenimiento de los edificios se disparó, presionando a los dueños a alquilar rápido para no tener que pagar esos gastos de su bolsillo.
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Adiós al temporario: Muchos dueños que apostaban al alquiler por día (tipo Airbnb) se volcaron de nuevo al contrato tradicional de 24 meses buscando estabilidad.
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Estrategia de supervivencia: Los estudiantes ahora optan por alquilar departamentos más grandes (de 3 ambientes) para compartir gastos entre varios, dejando vacíos los monoambientes o unidades más pequeñas.
Contratos: Pesos y actualizaciones trimestrales
A pesar de la flexibilidad en el precio de entrada, las condiciones de los contratos se mantienen bajo el esquema de la normativa vigente:
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Plazos: Se firman mayoritariamente por 24 meses.
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Ajustes: La tendencia son los aumentos trimestrales o cuatrimestrales basados en el ICL o el IPC.
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Moneda: El mercado sigue pesificado; menos del 1,2% de los contratos en la ciudad se firman en dólares, quedando reservados para propiedades de muy alta gama.

