Los medicamentos utilizados para tratar la obesidad y la diabetes tipo 2 comenzaron a despertar el interés de la comunidad científica por sus posibles efectos sobre otras enfermedades. Los fármacos conocidos como GLP-1, entre ellos la semaglutida y la tirzepatida, son objeto de nuevas investigaciones que buscan determinar si también podrían ayudar frente a las adicciones, el cáncer y el deterioro cognitivo.
La revista científica Science dedicó una edición especial a estos tratamientos y reunió distintas investigaciones sobre sus alcances, limitaciones y posibles aplicaciones futuras.
Los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) fueron desarrollados originalmente para controlar los niveles de glucosa en sangre. Posteriormente, demostraron una importante capacidad para reducir el apetito y favorecer la pérdida de peso, lo que amplió su utilización en pacientes con obesidad.
Ahora, los investigadores buscan establecer si sus efectos sobre el metabolismo, la inflamación y distintos mecanismos del organismo pueden traducirse en beneficios para otras condiciones de salud.
Sin embargo, los especialistas advierten que muchas de estas posibilidades todavía se encuentran en etapa de investigación y no constituyen tratamientos comprobados para esas enfermedades.
Los posibles efectos de los GLP-1 sobre el riesgo de cáncer
Una de las líneas de investigación analiza si estos medicamentos podrían contribuir a disminuir la aparición de determinados tipos de cáncer asociados con la obesidad.
El exceso de grasa corporal está relacionado con un mayor riesgo de desarrollar al menos una docena de tumores. Por eso, una reducción sostenida del peso podría generar beneficios indirectos sobre la salud y disminuir algunos factores asociados al desarrollo de enfermedades oncológicas.
Una revisión que reunió 28 estudios y más de 3,9 millones de pacientes encontró asociaciones entre el uso de medicamentos GLP-1 y una menor incidencia de distintos cánceres vinculados con la obesidad.
Otros análisis también identificaron señales de reducción en tumores de mama, colon y recto, útero y ovario.
No obstante, los investigadores aclaran que estos resultados no demuestran que los medicamentos sean responsables directos de esa disminución. La mayoría de los datos disponibles proviene de estudios observacionales, en los que también pueden influir otros factores, como la alimentación, la actividad física y el seguimiento médico.
Además, muchos de los trabajos analizaron pacientes con diabetes tipo 2, por lo que todavía es necesario establecer si los resultados pueden trasladarse a personas que utilizan estos tratamientos exclusivamente para bajar de peso.
Los especialistas también evaluaron posibles riesgos oncológicos. Las primeras sospechas sobre un eventual aumento del cáncer de páncreas no fueron confirmadas en los análisis disponibles. En cuanto al cáncer medular de tiroides, los datos actuales tampoco muestran un incremento general de los tumores tiroideos, aunque todavía existen interrogantes por la baja frecuencia de estos casos.
Qué se sabe sobre los medicamentos GLP-1 y el Alzheimer
Otra de las áreas que concentra el interés científico es la relación entre estos fármacos y la salud cerebral.
La diabetes tipo 2, la obesidad, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares están asociadas con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia. En ese contexto, mejorar el metabolismo, controlar la glucosa y reducir la inflamación podría tener efectos positivos sobre el funcionamiento del cerebro.
Los receptores GLP-1 también están presentes en distintas regiones cerebrales vinculadas con la memoria, el aprendizaje y la motivación. Experimentos realizados en animales identificaron cambios en mecanismos relacionados con la plasticidad neuronal y algunos indicadores de memoria.
Sin embargo, los resultados en seres humanos todavía no permiten confirmar esos beneficios.
Una de las principales evidencias proviene de los ensayos clínicos EVOKE y EVOKE+, que incluyeron a 3.808 personas con deterioro cognitivo leve o Alzheimer en etapas tempranas.
Después de 104 semanas de seguimiento, la semaglutida no logró frenar el deterioro clínico ni funcional de los pacientes, aunque se observaron modificaciones en algunos biomarcadores.
Por lo tanto, los investigadores advierten que estos medicamentos no demostraron capacidad para detener o revertir el Alzheimer.
También señalan que es necesario estudiar cuidadosamente sus efectos en adultos mayores, ya que una pérdida de peso acelerada puede provocar disminución de masa muscular, deshidratación y deficiencias nutricionales, factores que podrían perjudicar la salud de las personas más vulnerables.
La posibilidad de utilizar estos medicamentos frente a las adicciones
Una de las hipótesis más novedosas plantea que los fármacos GLP-1 podrían ayudar a reducir el consumo problemático de alcohol, nicotina, opioides y estimulantes.
Los investigadores Nora Volkow y Eric Wago, del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas de Estados Unidos, analizaron las evidencias disponibles sobre la relación entre estos medicamentos y los mecanismos cerebrales vinculados con las adicciones.
Una de las explicaciones se concentra en el sistema de recompensa del cerebro, que utiliza la dopamina para regular la motivación y el refuerzo de determinadas conductas.
Los estudios realizados en animales mostraron que los agonistas GLP-1 pueden reducir la búsqueda compulsiva de sustancias y las respuestas ante estímulos asociados al consumo.
En seres humanos, algunos trabajos iniciales también encontraron una disminución del consumo excesivo de alcohol y señales de menor tabaquismo.
Los especialistas consideran que el efecto podría involucrar no solamente al cerebro, sino también a mecanismos metabólicos, hormonales, inflamatorios y cardiovasculares que intervienen en el desarrollo y mantenimiento de las adicciones.
De todos modos, todavía deben determinarse qué sustancias podrían responder mejor a estos tratamientos, cuánto tiempo se mantienen los beneficios y qué sucede cuando se interrumpe la medicación.
También existen riesgos específicos. La reducción del apetito puede resultar perjudicial en personas con desnutrición o trastornos de la conducta alimentaria. En pacientes con consumo problemático de alcohol, por ejemplo, una alimentación insuficiente puede agravar deficiencias nutricionales y provocar complicaciones neurológicas.
Los efectos secundarios y las limitaciones de los tratamientos
A pesar de los resultados prometedores, los medicamentos GLP-1 también presentan limitaciones que deben ser consideradas.
Entre los efectos adversos más frecuentes aparecen las náuseas, los vómitos, la diarrea y otros trastornos gastrointestinales. Además, algunos pacientes experimentan respuestas diferentes al tratamiento, pérdida de masa muscular y recuperación del peso después de suspender la medicación.
Por ese motivo, las nuevas investigaciones buscan desarrollar tratamientos que permitan obtener mayores beneficios metabólicos sin incrementar los efectos secundarios.
Una de las estrategias consiste en combinar diferentes mecanismos biológicos para mejorar la pérdida de peso y preservar la masa muscular.
El acceso también representa un desafío. Los especialistas advierten que estos medicamentos todavía se concentran principalmente en los países de mayores ingresos, pese a que la obesidad y la diabetes afectan a millones de personas en regiones con menos recursos.
El costo de los tratamientos, las patentes farmacéuticas y las dificultades para ampliar la producción de versiones genéricas son algunos de los obstáculos para extender su disponibilidad.
La conclusión de los investigadores es que los GLP-1 abrieron una nueva etapa en el tratamiento de la obesidad y la diabetes, pero su potencial podría ser mucho más amplio. Para determinar si también pueden convertirse en herramientas contra el cáncer, las adicciones o las enfermedades neurodegenerativas, serán necesarios ensayos clínicos específicos y estudios de seguimiento prolongado.