En Vivo

Indec poder adquisitivo salarios

Los salarios registrados volvieron a perder contra la inflación y se profundiza la caída del poder adquisitivo

Según el INDEC, en septiembre de 2025 los ingresos de trabajadores públicos y privados crecieron por debajo del nivel general de precios. El deterioro salarial se sostiene en comparación mensual, acumulada y anual, sin revertir la fuerte pérdida registrada entre fines de 2023 y comienzos de 2024.

19 de noviembre de 2025


Los salarios registrados en Argentina —que incluyen tanto al sector público como al privado— volvieron a ubicarse por debajo de la inflación en septiembre de 2025, según el último informe difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). El organismo reportó que los ingresos de este segmento de trabajadores aumentaron en promedio un 1,3% durante el mes, mientras que la inflación de septiembre alcanzó el 2,1%, ampliando nuevamente la brecha entre precios y remuneraciones.

El deterioro no se limita a la comparación mensual. En lo que va de 2025, los salarios registrados acumularon un incremento del 21,5%, apenas por debajo del 22% que marcó el índice de precios al consumidor en el mismo período. Esto implica que, pese a los ajustes periódicos y a la dinámica paritaria de distintos sectores, la inflación continúa imponiéndose sobre los ingresos formales.

El panorama interanual confirma la tendencia: entre septiembre de 2024 y septiembre de 2025 los salarios registrados crecieron 33,6%, mientras que la inflación interanual trepó al 36,3%, manteniendo una pérdida cercana a los tres puntos porcentuales. Esta diferencia evidencia una erosión constante del poder de compra, especialmente en bienes esenciales y servicios básicos.

A este escenario se suma que aún no se recupera la brusca caída del poder adquisitivo registrada entre diciembre de 2023 y febrero de 2024, período marcado por un salto inflacionario que superó ampliamente las recomposiciones salariales. Desde entonces, los registros oficiales muestran fluctuaciones, pero sin avances suficientes para revertir ese deterioro inicial.

La persistente diferencia entre salarios e inflación afecta directamente la economía cotidiana de los hogares, presiona sobre el consumo y genera tensiones en las negociaciones paritarias. Mientras algunos sectores privados buscan acelerar revisiones, el sector público enfrenta mayores limitaciones presupuestarias para acompañar el alza de los precios.

En este contexto, la evolución salarial continúa siendo una de las principales variables a seguir para evaluar el impacto social de la inflación y las posibilidades de recomposición en lo que resta del año.