Romina Monzón, madre de Jeremías Monzón, y Luciana Narvelli, mamá de Delfina Pérez, la adolescente que fue atacada por un grupo de cinco personas —cuatro de ellas menores de edad—, mantuvieron una reunión esta mañana con el objetivo de unificar reclamos y exigir avances concretos en causas que marcaron a la ciudad y reabrieron el debate sobre la responsabilidad penal juvenil.
Las dos mujeres, atravesadas por historias distintas pero unidas por el dolor y la búsqueda de justicia, sostienen que sus casos evidencian falencias estructurales del sistema judicial y de protección, especialmente cuando los hechos involucran a menores que cometen delitos de extrema gravedad. En ese marco, anticiparon que reclamarán que se aceleren los procesos judiciales y que se adopten medidas que eviten la reiteración de hechos violentos.

En el caso de Delfina Pérez, la joven sobrevivió a un ataque que, según la investigación, tuvo una violencia extrema y fue cometido por cinco personas, con participación mayoritaria de menores. Su madre viene denunciando públicamente la falta de respuestas contundentes y el temor permanente a que los responsables recuperen la libertad sin que existan garantías de protección para la víctima.
Por su parte, Romina Monzón continúa reclamando justicia por Jeremías, un caso que generó una fuerte conmoción social por la violencia del caso.
Entre los ejes centrales del encuentro, ambas madres insistieron en la necesidad de discutir de manera urgente la baja de la edad de imputabilidad, al considerar que el actual marco legal no da respuestas adecuadas frente a delitos graves. También pidieron que quienes cometen hechos de extrema violencia permanezcan privados de su libertad mientras avanza la investigación judicial, para evitar nuevos riesgos.

