Mayte Puca reafirmó su dominio en las aguas del río Coronda al alzarse con el bicampeonato el pasado domingo, en una jornada marcada por las altas temperaturas y la exigencia física. Tras completar la maratón en 9 horas y 18 minutos, la deportista expresó su felicidad por el logro y destacó el vínculo especial que ha forjado con Santa Fe. “Entendí por qué se le dice la más linda del mundo; me siento muy adoptada por toda la comunidad”, señaló Puca, quien reconoció que el aliento constante de la gente y el ritmo de los bombos fueron el “plus” necesario para alcanzar la meta.
El desafío fue particularmente significativo para la nadadora, quien está acostumbrada a las aguas frías del sur argentino. A pesar del calor agobiante, Puca logró adaptar su cuerpo gracias a su experiencia previa viviendo en zonas cálidas, lo que le permitió superar los obstáculos propios del río. Durante la travesía, trabajó en conjunto con su guía y su lanchero, formando un equipo de tres que supo interpretar la “vibra” del público para mantener el esfuerzo hasta el final.
Más allá de la competencia, la natación representa para Mayte una herramienta de superación personal que le “salvó la vida”. Desde pequeña, enfrentó graves problemas de salud que la mantuvieron enyesada desde el pecho hasta los pies, y fue el agua lo que finalmente le brindó la oportunidad de caminar y encontrar un propósito. “Hoy veo las fotos de cuando era chiquitita y ese problema terminó siendo el motor y la motivación de mi vida”, reflexionó la atleta, quien busca transmitir un mensaje de perseverancia a los jóvenes para que no abandonen la disciplina.
Con el bicampeonato bajo el brazo, la nadadora ya tiene la mente puesta en su próximo gran desafío: el cruce del Río de la Plata en marzo, donde intentará establecer un nuevo récord mundial. Según explicó, la Santa Fe-Coronda funcionó como una preparación fundamental para este ambicioso objetivo. Mientras espera la apertura de nuevas puertas en competencias internacionales, Puca continuará su entrenamiento enfocada en seguir desafiando sus propios límites en el agua.

