La misión Artemis II marca el inicio de una nueva era espacial al enviar una tripulación en un vuelo alrededor de la Luna. Este viaje, que durará diez días, representa el primer paso firme antes del objetivo final de Artemis III: el descenso de seres humanos sobre la superficie lunar. Los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen pondrán a prueba la tecnología de la nave Orion lejos del resguardo de la Tierra.
Tras el éxito del ensayo general realizado el pasado 1 de febrero en el Centro Espacial Kennedy, la NASA confirmó que la primera ventana de lanzamiento posible es este domingo 8 de febrero de 2026. No obstante, la partida definitiva quedará sujeta a las condiciones meteorológicas en Florida.
Radiación y los principales desafíos para la salud
Al abandonar la magnetosfera terrestre, la burbuja protectora que desvía las partículas cargadas, los astronautas enfrentarán riesgos sin precedentes. La exposición se divide en tres frentes críticos:
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Cinturones de Van Allen: Zonas de alta energía que rodean la Tierra y deben atravesarse con rapidez.
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Tormentas solares: Ráfagas de protones que pueden alcanzar niveles letales en pocas horas.
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Rayos cósmicos galácticos: Partículas que viajan a la velocidad de la luz, capaces de dañar el ADN y aumentar el riesgo de enfermedades cardiovasculares o cáncer.
Para mitigar estos efectos, la cápsula Orion cuenta con refugios especiales y los astronautas utilizarán chalecos protectores que, en pruebas previas, lograron reducir la absorción de radiación hasta en un 60%.
Seguridad técnica y lecciones del pasado
La seguridad es la prioridad máxima para la agencia espacial, que ha reforzado sus protocolos tras las tragedias históricas de los transbordadores Challenger y Columbia. Un punto clave para Artemis II es el desempeño del escudo térmico. Tras detectarse desprendimientos en la misión no tripulada anterior, se ha modificado la trayectoria de reentrada a la atmósfera para asegurar la integridad de la cápsula y sus ocupantes.
Además del riesgo físico, la misión evaluará el impacto psicológico del aislamiento y la distancia. Durante el trayecto, la tripulación enfrentará “apagones” de comunicación de hasta 41 minutos al pasar detrás de la Luna, operando en total autonomía.



