Oscar González Oro, conocido popularmente como “El Negro”, murió este viernes a los 74 años en Punta del Este, Uruguay. El periodista y conductor había desarrollado una extensa carrera en radio y televisión y se convirtió en una de las voces más reconocibles de los medios argentinos.
Nacido en Mendoza el 16 de octubre de 1951, González Oro llegó a Buenos Aires junto con su familia durante su infancia. Aunque inicialmente soñaba con convertirse en cantante o concertista de piano, su vínculo con la radio comenzó durante su adolescencia, cuando tuvo la posibilidad de pasar música en Radio de Cuyo.
Con el tiempo, la radio se transformó en su principal actividad. También estudió teatro con reconocidos maestros como Lito Cruz, Héctor Bidonde y Augusto Fernandes, una formación que luego incorporó a su manera de conducir y relacionarse con la audiencia.
El salto a la popularidad
Durante la década de 1980 trabajó como productor y conductor en Radio Del Plata. En 1989 tuvo además una experiencia en FM Playa Verde de Pinamar, donde conducía un programa nocturno y tenía contacto directo con los oyentes.
Su gran salto profesional llegó en 1998, cuando Daniel Hadad lo convocó para formar parte de Radio 10. Al año siguiente comenzó El oro y el moro, ciclo que rápidamente se convirtió en uno de los programas más escuchados de la radio argentina.
Desde ese espacio, González Oro combinaba información, entrevistas, opinión y un permanente contacto con los oyentes. Por sus micrófonos pasaron dirigentes políticos, artistas y personalidades de distintos ámbitos. Entre sus entrevistados estuvieron presidentes, ministros, Ricky Martin, Chayanne y Sandro, quien llegó a comunicarse con el programa como oyente.
La cercanía con el público fue una de las características que el propio conductor destacaba de su manera de hacer radio. “Es alegría lo que buscamos volcarle a la gente y sobre todo hacerla sentir acompañada”, había explicado al referirse a su estilo.
El oro y el moro permaneció 15 años en Radio 10 y convirtió a González Oro en una de las principales figuras de la AM. A lo largo de su trayectoria también pasó por Radio Rivadavia y regresó a Radio 10 en 2018 con Negro y regreso.
Su trabajo le valió, entre otros reconocimientos, la obtención del carnet de locutor del ISER por trayectoria. En 2005 también cumplió una vieja aspiración vinculada con la música y grabó un disco con canciones que había interpretado durante sus programas.
También trabajó en televisión
La trayectoria de González Oro se extendió además a la televisión. Participó de Polémica en el bar y encabezó distintos ciclos, entre ellos Cotidiano, Posdata, Noches negras y Los unos y los otros.
Su último trabajo en televisión fue al frente de Nosotros a la mañana, por El Trece.
En 2009 publicó el libro Radiografía de mi país. La Argentina que me duele, en el que combinó aspectos autobiográficos con reflexiones sobre la realidad política y social argentina.
En los últimos años también había comenzado a escribir una novela que pensaba titular Fecha de vencimiento, un proyecto que quedó inconcluso.
Una vida marcada por la familia y la música
González Oro tuvo dos hijos, Agustín y Pablo, a quienes acompañó a lo largo de su vida. Ambos se radicaron en Europa y, según había contado el propio conductor, fueron fundamentales en el proceso mediante el cual decidió hacer pública su relación con otros hombres.
En 2016 confirmó públicamente su relación con el periodista uruguayo Tato Cabrera, con quien estuvo durante tres años.
La música continuó siendo otra de sus grandes pasiones. Además de su temprano deseo de ser cantante, era un aficionado a los conciertos y especialmente a la música clásica. También había contado en distintas entrevistas su admiración por figuras históricas de la radio como Antonio Carrizo, Héctor Larrea, Cacho Fontana y Juan Carlos Mesa.
En 2017 atravesó una cirugía cardíaca en la que recibió tres bypass. Con posterioridad, habló en varias oportunidades sobre aquella experiencia y sobre su relación con la muerte, un tema que despertaba especialmente su curiosidad.
Desde 2020 vivía en Punta del Este, donde continuó vinculado a la comunicación y a sus intereses personales.
Con su muerte desaparece una figura que durante décadas formó parte de la vida cotidiana de miles de oyentes. Su voz, sus entrevistas, sus opiniones y su particular manera de acompañar desde el micrófono quedaron asociadas a una etapa de la radio argentina que tuvo en González Oro a uno de sus protagonistas.