El sector energético nacional alcanzó un entendimiento para dar un respiro al bolsillo de los consumidores en un contexto de alta volatilidad. El acuerdo establece que el valor de la nafta y el gasoil se mantendrá estable por un período de 45 días, abarcando todo el mes de abril y gran parte de mayo.
Para lograr este congelamiento, se aplicará un mecanismo técnico que permite a las refinadoras absorber los costos actuales basándose en los valores de marzo. De esta manera, se busca que los incrementos internacionales no impacten de forma directa en el índice de precios local.
El peso del mercado internacional
José Stella, docente de la UTN, explicó que la medida llega en un momento crítico donde el barril de crudo superó los 107 dólares debido a los conflictos en Medio Oriente. “El plazo de 45 días no es al azar; permite observar cómo evoluciona la situación externa y si el precio del petróleo comienza a ceder”, señaló el especialista.
Stella también advirtió sobre el desfasaje existente en el mercado interno:
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Precios atrasados: El litro de combustible históricamente se vinculó al valor de un dólar, una paridad que hoy está lejos de cumplirse.
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Carga impositiva: Aún resta trasladar gran parte de los incrementos trimestrales de los impuestos a los combustibles líquidos.
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Efecto rebote: Si bien el barril puede bajar, el docente aclaró que los precios en el surtidor suelen descender con mucha mayor lentitud que cuando suben.
Un esquema para contener el impacto
El acuerdo involucra a las principales operadoras del país, incluyendo a YPF, y forma parte de la estrategia para estabilizar la economía regional y nacional. Las empresas utilizarán una “cuenta compensadora” para registrar las diferencias de costos que no se trasladen ahora, pero que deberán saldarse en el futuro.
Dato: Con esta medida, se busca frenar la inercia de aumentos que en el último bimestre ya acumulaba un 15% de suba en las estaciones de servicio.
