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Nuevas bandas cambiarias: qué esperan los analistas para el dólar, las tasas y la inflación

Desde este 2 de enero entra en vigencia el esquema de bandas ajustadas por inflación. Los economistas valoran la mejora respecto del régimen anterior, pero advierten sobre presiones cambiarias, tensiones en las tasas en pesos y un panorama inflacionario que seguiría siendo desafiante durante el arranque de 2026.

02 de enero de 2026


A partir de este viernes 2 de enero comienza a regir el nuevo esquema cambiario de bandas móviles ajustadas por inflación, una de las principales apuestas del equipo económico encabezado por el ministro Luis Caputo. El objetivo oficial es ampliar el límite superior de la banda para facilitar la acumulación de reservas sin forzar al Banco Central a vender divisas cuando el tipo de cambio se acerca al techo.

Entre los analistas de la city hay consenso en que el nuevo diseño representa una mejora frente al esquema que vence esta semana, aunque persisten dudas sobre su efectividad para aliviar las presiones sobre el dólar en el corto plazo. Para el economista de ACM, Francisco Ritorto, el sistema que debuta en 2026 busca “reducir la probabilidad de tensiones cambiarias más que provocar un salto abrupto del tipo de cambio”, al ofrecer mayor previsibilidad y una banda “mejor calibrada”.

En una línea similar, Christian Buteler sostuvo que el nuevo régimen supera al anterior porque incorpora la dinámica inflacionaria al ajuste de las bandas, a diferencia del esquema previo, que contemplaba un incremento fijo mensual del 1%. Sin embargo, se mostró escéptico respecto de una baja nominal del dólar, condición que consideró clave para que el Banco Central pueda comprar reservas de manera sostenida.

Las miradas también están puestas en la dinámica reciente de las reservas. El jefe de Macroeconomía del Banco Provincia, Matías Rajnerman, advirtió que la demanda neta de dólares se aceleró en los últimos días y señaló fuertes intervenciones del Tesoro. En ese contexto, planteó que el comportamiento del tipo de cambio en enero dependerá de si el Banco Central retoma las compras de divisas o mantiene una postura vendedora, con impacto directo sobre la inflación.

En materia de precios, los especialistas coinciden en que el proceso de desinflación enfrenta obstáculos. Ritorto señaló que el Gobierno mantiene el foco en una política monetaria restrictiva para sostener el anclaje nominal, mientras que Buteler y Rajnerman advirtieron que la inflación se mantiene en torno al 2% mensual, con riesgos al alza por ajustes pendientes en tarifas y combustibles.

Desde el Banco Provincia remarcaron que uno de los principales desafíos de 2026 será administrar el delicado equilibrio entre consolidación fiscal, estabilidad cambiaria y desinflación. En particular, alertaron que los aumentos en tarifas y combustibles podrían sumar presión al índice de precios en el corto plazo y, en un esquema cambiario indexado por inflación pasada, tensionar las expectativas devaluatorias.

El frente de las tasas en pesos tampoco está exento de tensiones. La fuerte suba de las cauciones y el agotamiento de la liquidez bancaria encendieron señales de alerta en el mercado. Según Rajnerman, la evolución de las tasas dependerá en gran medida de si el Banco Central avanza con una flexibilización del esquema de encajes, lo que podría habilitar una mayor oferta de pesos y una compresión gradual de los rendimientos.

De todos modos, los analistas coinciden en que las tasas deberán seguir ofreciendo un retorno real positivo para sostener la demanda de pesos y evitar presiones adicionales sobre el tipo de cambio. En esa línea, el Banco Central ratificó que continuará con un sesgo monetario contractivo mientras la inflación local se mantenga por encima de los niveles internacionales.