El nuevo puente que unirá Santa Fe y Santo Tomé comenzó a mostrar avances concretos. Según el informe más reciente, ya se colocaron 32 de los 136 pilotes previstos, lo que representa cerca del 23% de la base estructural del viaducto. Los pilotes, de hormigón armado, alcanzan unos 33 metros de profundidad y un metro de diámetro. Se ejecutan con maquinaria especializada que permite colocar aproximadamente uno por día, con la meta de tener más de la mitad instalados hacia fines de septiembre.
Al mismo tiempo, ya se puso en marcha la construcción de las vigas que conformarán la superestructura del puente. Estos componentes de hormigón pretensado permitirán, en la siguiente etapa, comenzar a conformar el tablero que unirá ambas márgenes del río Salado.
Mientras tanto, en las cabeceras avanzan los trabajos complementarios: en la zona de Santa Fe se demolió el pavimento deteriorado y se proyecta la construcción de dos calzadas de 9,30 metros de ancho, cada una con dos carriles, banquinas, bicisendas, iluminación LED, veredas y parquización.
Con estos progresos, la megaobra empieza a materializarse. El cronograma prevé que el puente esté listo hacia marzo o abril de 2027, dando respuesta a una demanda histórica de la región y ofreciendo una alternativa al actual Puente Carretero, hoy colapsado por el tránsito diario.


