Un equipo médico de España puso en marcha el primer ensayo clínico europeo que evalúa una cirugía experimental como posible tratamiento para el Alzheimer en fases iniciales. La investigación se desarrolla en el Hospital Germans Trias i Pujol, en la ciudad de Badalona, y apunta a determinar si una intervención mínimamente invasiva puede contribuir a mejorar el drenaje de sustancias de desecho del cerebro vinculadas al avance de la enfermedad.
La iniciativa surge en un contexto de creciente preocupación mundial por las demencias. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 57 millones de personas convivían con algún tipo de demencia en 2021, y entre el 60% y el 70% de esos casos correspondían al Alzheimer. Las proyecciones indican que la cifra podría alcanzar los 139 millones para el año 2050.
El estudio, denominado ALCEA, contempla la participación de diez pacientes diagnosticados con Alzheimer leve. Hasta el momento, dos de ellos ya fueron intervenidos mediante una técnica conocida como derivación linfaticovenosa cervical, una microcirugía que se realiza en el cuello y que busca facilitar la eliminación de residuos acumulados en el cerebro.
Los investigadores parten de una hipótesis respaldada por descubrimientos recientes sobre el sistema de drenaje cerebral. Estudios científicos identificaron vasos linfáticos en las meninges —las membranas que recubren el cerebro— que se conectan con ganglios linfáticos ubicados en el cuello. A través de esa red se eliminan líquidos y productos de desecho, entre ellos proteínas como la beta-amiloide y la tau, cuya acumulación está relacionada con el deterioro cognitivo característico del Alzheimer.
La intervención consiste en unir mediante microcirugía vasos linfáticos y venas de pequeño calibre para crear una vía adicional de drenaje. De esta manera, se pretende facilitar la salida de líquidos y sustancias tóxicas sin necesidad de realizar procedimientos dentro del cráneo.
Aunque la técnica ya se utiliza con éxito en pacientes con linfedema, especialmente tras tratamientos oncológicos, esta es la primera vez que se explora su aplicación en personas con Alzheimer dentro de un ensayo clínico europeo.
Los especialistas remarcan que se trata de una investigación de fase I, por lo que el objetivo principal es evaluar la seguridad y viabilidad del procedimiento antes de analizar en profundidad su efectividad terapéutica. Durante al menos un año, los participantes serán sometidos a controles clínicos, estudios biológicos y evaluaciones cognitivas para medir posibles cambios en la evolución de la enfermedad.
Desde el equipo médico señalaron que los primeros resultados son aún preliminares, aunque uno de los pacientes intervenidos habría mostrado señales iniciales de mejoría funcional. Sin embargo, los investigadores insisten en que todavía es demasiado pronto para extraer conclusiones sobre el impacto real de la cirugía.
El ensayo continuará con la incorporación gradual de los pacientes restantes y el seguimiento de cada caso. Si los resultados son positivos, la experiencia podría abrir una nueva línea de investigación para abordar una enfermedad que, hasta el momento, carece de tratamientos curativos y representa uno de los principales desafíos de la salud pública a nivel mundial.


