El gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro, recorrió este viernes las obras de la Unidad Penitenciaria N° 8, conocida como “El Infierno”, una cárcel de alto perfil que se construye en la localidad de Piñero y que ya registra un avance del 40 %. Se trata de un establecimiento destinado a alojar a detenidos de máxima peligrosidad, como narcotraficantes y sicarios, y que será el primero de estas características en la provincia y uno de los pocos en Sudamérica.
Durante la visita, Pullaro estuvo acompañado por el titular de la Unidad Ejecutora de Infraestructura en materia de Seguridad Pública y Penitenciaria, Diego Leone. Allí, el mandatario destacó la magnitud de la obra y la inversión que lleva adelante el Gobierno provincial. “Tenemos 12 grúas trabajando al mismo tiempo en este lugar, algo muy difícil de ver en una obra pública”, señaló.
El gobernador subrayó que el proyecto forma parte de una política integral de seguridad. “No se trata solo del trabajo de la Policía o de la inversión en tecnología, sino también de cómo controlamos a la población detenida”, remarcó. En ese sentido, afirmó que el objetivo central es “separar a los presos más violentos para romper el vínculo con el afuera”.
Según explicó Pullaro, a “El Infierno” serán trasladados alrededor de 500 reclusos que actualmente se encuentran en los distintos niveles de alto perfil del sistema penitenciario provincial. “Cada interno tendrá una celda individual, con control pleno del Servicio Penitenciario, y solo podrá compartir patio con un grupo reducido si así se autoriza”, precisó.
El mandatario también puso el foco en la política carcelaria de su gestión y comparó cifras históricas. “En 100 años se construyeron 3.500 celdas en la provincia, mientras que en cuatro años de nuestra gestión vamos a hacer más que eso”, aseguró, al recordar las ampliaciones en Santa Felicia, Coronda, Las Flores, Recreo y la construcción de tres nuevos complejos penitenciarios.
Características del complejo
La Unidad Penitenciaria N° 8 estará compuesta por cuatro módulos y un edificio central de gobierno. Contará con un doble muro perimetral de 1.800 metros de extensión y 10 metros de altura, con torreones de vigilancia cada 70 metros y una torre principal de 36 metros que permitirá una visual de 360 grados del predio.
Cada módulo tendrá 24 pabellones, con celdas individuales de hormigón premoldeado distribuidas en dos plantas. En total, el complejo contará con 1.152 plazas. Además, dispondrá de boxes de comunicación sin contacto físico, atención sanitaria intramuros, sala de conferencias y helipuerto.
Por su parte, Diego Leone confirmó que la obra avanza a buen ritmo y que se espera su finalización para octubre de este año. Actualmente trabajan en el lugar unas 400 personas de manera directa, además de personal indirecto, lo que convierte al proyecto en una de las obras públicas más importantes en ejecución en la provincia.


