La expansión de la inteligencia artificial en Estados Unidos enfrenta un nuevo obstáculo. En las elecciones de medio término del martes 3 de noviembre, votantes de al menos 29 jurisdicciones aprobaron medidas para prohibir o limitar la instalación de centros de datos, una infraestructura fundamental para el funcionamiento de los sistemas de IA.
El resultado representa una señal de alerta para las grandes compañías tecnológicas, que durante los últimos años impulsaron inversiones millonarias en instalaciones destinadas a procesar y almacenar enormes volúmenes de información.
El rechazo ciudadano también se reflejó en las elecciones para gobernador de Texas, Georgia, Ohio y Pensilvania, donde candidatos demócratas que plantearon mayores restricciones a estos proyectos consiguieron resultados favorables.
Según datos de Ballotpedia, durante 2026 los votantes de 13 estados participaron en al menos 50 consultas locales relacionadas con centros de datos. De ese total, 41 medidas fueron sometidas a consideración el martes pasado.
Texas, uno de los principales focos de preocupación
En Texas, la demócrata Gina Hinojosa derrotó al republicano Greg Abbott y se convirtió en la primera gobernadora de su partido en más de tres décadas.
Durante la campaña, Hinojosa había prometido impulsar una moratoria sobre las nuevas construcciones de centros de datos. Entre sus principales cuestionamientos mencionó el impacto de estas instalaciones sobre las tarifas de electricidad y el consumo de agua.
La situación genera preocupación en el sector tecnológico porque Texas concentra cerca del 30% de la capacidad de centros de datos que se proyecta poner en funcionamiento para 2028 en todo Estados Unidos.
Ohio concentró la mayor resistencia local
Otro resultado significativo se registró en Ohio, donde la demócrata Amy Acton derrotó al empresario Vivek Ramaswamy y obtuvo la gobernación.
Acton propuso establecer una moratoria condicionada al cumplimiento de determinados requisitos antes de autorizar nuevas instalaciones.
El estado también registró una fuerte oposición a nivel municipal. Al menos 14 localidades aprobaron prohibiciones o restricciones para los centros de datos. En diez de ellas se votaron medidas que impiden directamente la construcción de nuevas instalaciones.
En Wilmington, además, los ciudadanos rechazaron cuatro modificaciones de zonificación que habrían habilitado un complejo de este tipo. La decisión podría afectar inversiones previstas por empresas como Meta y Amazon Web Services, por USD 1.000 millones y USD 2.000 millones, respectivamente.
Georgia y Pensilvania también endurecen el escenario
En Georgia, la demócrata Keisha Lance Bottoms ganó la gobernación y puso fin a más de dos décadas de administraciones republicanas. Durante su campaña también había planteado la necesidad de frenar nuevos proyectos de centros de datos.
Pensilvania, por su parte, reeligió al demócrata Josh Shapiro, quien endureció su postura frente a iniciativas que no cuentan con respaldo de las comunidades donde pretenden instalarse.
Estos resultados podrían modificar las condiciones para el desarrollo de infraestructura tecnológica en cuatro estados estratégicos para la industria.
Qué impacto puede tener sobre las inversiones
Un análisis de la consultora Jefferies estimó que las victorias demócratas en Texas, Georgia, Ohio y Pensilvania dejan expuesta a un mayor control regulatorio aproximadamente la mitad de la capacidad de centros de datos de inteligencia artificial proyectada en el país.
En Texas, el analista Gordon Johnson calculó que unos 13 gigavatios de capacidad podrían quedar afectados por el cambio político. Los proyectos que todavía no cuentan con permisos ambientales o financiamiento podrían sufrir demoras de entre 12 y 18 meses.
La reacción también llegó a los mercados financieros. Durante las operaciones previas a la apertura de Wall Street, las acciones de Tesla registraron una caída superior al 6%, mientras que las de SpaceX retrocedieron un 5,6%.
Elon Musk, propietario de ambas compañías y uno de los principales aportantes del Partido Republicano durante el ciclo electoral, reaccionó a los resultados con un comentario en su cuenta de X: “Los centros de datos en el espacio resultan bastante atractivos en este momento”.
En contraste, Nvidia, Alphabet y Amazon operaban al alza, en un contexto en el que los inversores ya habían comenzado a incorporar el riesgo de mayores restricciones regulatorias.
Por qué crece el rechazo a los centros de datos
La resistencia de las comunidades tiene como principal argumento el impacto ambiental y económico de estas instalaciones. Los centros de datos requieren grandes cantidades de electricidad y agua, ocupan extensas superficies y pueden generar ruido y contaminación en las zonas donde funcionan.
A esto se suma la preocupación por el posible aumento de las facturas de los servicios públicos y la instalación de complejos industriales en áreas residenciales sin suficiente participación de los vecinos.
Según Data Center Watch, al menos 45 proyectos fueron interrumpidos durante el segundo trimestre de 2026 debido a la oposición de las comunidades locales.
El malestar también aparece reflejado en los estudios de opinión: una encuesta del Pew Research Center de 2025 indicó que la mitad de los estadounidenses siente más temor que entusiasmo frente al avance de la inteligencia artificial.
Para los analistas, el resultado electoral anticipa un escenario de mayores exigencias para las empresas tecnológicas. Incluso sin prohibiciones generales, los proyectos podrían enfrentar procesos de autorización más largos, mayores controles ambientales y la obligación de ofrecer compensaciones a las comunidades afectadas.