La paciencia de los habitantes de Colastiné Sur parece haber llegado a su límite. En las últimas semanas, las graves deficiencias en el servicio de transporte público y la incertidumbre por el estado de la infraestructura ante el fenómeno de El Niño reavivaron el malestar en la comunidad.
Marcela Fernández, representante de la vecinal del barrio, dialogó con el móvil de Veo Noticias y fue tajante sobre las dificultades cotidianas que padecen con la Línea 2. “Somos rehenes del transporte público”, sentenció la vecinalista, quien relató que los problemas de frecuencias y la falta de unidades de repuesto impactan directamente en las obligaciones laborales de los vecinos.
Como muestra de la gravedad del panorama, Fernández ejemplificó con un episodio reciente: “Antes de ayer, a las 7 de la mañana no entró el colectivo, recién mandaron uno a las 8 y después hasta las 11 no hubo ninguno”. Detalló que, si bien la empresa ahora avisa los cambios de horario a la vecinal para que sean difundidos, la realidad es que “se rompe un colectivo y pasa eso, se quedan sin servicio”. Esta situación empeora en época de clases, obligando a los usuarios a esperar largas horas tanto en Santa Fe como en Colastiné.
Defensas desprotegidas y el peligro de los animales sueltos
Al persistente drama del transporte se le suma la preocupación ambiental y de infraestructura. Consultada sobre la preparación del barrio ante las alertas por el fenómeno de El Niño, la dirigente vecinal explicó que están en contacto con la Municipalidad para coordinar tareas de zanjeo y asegurar que el agua corra hacia la casa bomba.
Sin embargo, el verdadero temor radica en los terraplenes de defensa. “La preocupación nuestra es que hay muchas malezas que no nos dejan saber en qué lugar hay que reforzar o hay peligro”, advirtió Fernández.
A esto se suma un problema histórico de la zona: la presencia de ganado sobre las defensas. Según denunciaron, vacas y caballos que pertenecen a personas ajenas al barrio son trasladados a las zonas de bañados e islas y luego circulan sin control, destruyendo la tierra de los anillos de contención. “Los animales rompen un montón y no sabemos a quién recurrir. Podés llamar al 0800, a Los Pumas, pero las vacas y los caballos no son de la gente del barrio”, fustigó Fernández, recordando que la problemática también afecta a Colastiné Norte y a la Ruta Provincial 1.
A pesar de que el área de Gestión de Riesgo municipal se reunió con los vecinos para debatir los puntos de encuentro y los protocolos de emergencia, desde la vecinal aclararon que todavía no se coordinaron trabajos concretos sobre las defensas propiamente dichas.
Una insólita traba de la EPE en los desagües
Para completar el complejo escenario hídrico, la vecinalista expuso una desatención de meses que entorpece los desagües pluviales. Una firma contratista de la Empresa Provincial de la Energía (EPE) dejó abandonada una columna de media tensión dentro de una de las zanjas clave que conducen el agua hacia la estación de bombeo.
“Desde el mes de febrero que está colocada ahí. Los vecinos están intranquilos y toda la presión recae en la vecinal, porque somos el nexo con la Municipalidad y la Provincia”, concluyó Fernández, exigiendo el retiro inmediato de la estructura antes de que comiencen las lluvias fuertes.

