Las obras de ampliación de la planta potabilizadora de ASSA en la ciudad de Santa Fe volverán a ponerse en marcha luego de que el Gobierno Nacional realizara una transferencia cercana a los 600 millones de pesos destinada a cubrir parte de la deuda acumulada con la empresa constructora por certificados impagos desde noviembre del año pasado.
La gestión para destrabar los fondos fue encabezada por el secretario de Aguas y Saneamiento de Santa Fe, Leonel Marmiroli, quien mantuvo reuniones en el Ministerio de Economía de la Nación junto a funcionarios nacionales.
Tras concretarse el envío del dinero, la Unión Transitoria de Empresas (UTE) a cargo de la obra resolvió reincorporar a los 25 trabajadores que habían sido suspendidos en los últimos días. Según explicó Marmiroli, las tareas se retomarán con el mismo ritmo reducido que mantenían hasta la paralización.
De todos modos, el funcionario provincial advirtió que el avance del proyecto continúa siendo insuficiente. Actualmente, la obra presenta apenas un 20% de ejecución y, para ajustarse a los plazos previstos, debería contar con una estructura mucho mayor de trabajo.
En ese sentido, sostuvo que se necesitarían alrededor de 200 operarios y más frentes de obra activos para acelerar los tiempos de construcción. Además, remarcó que la continuidad del proyecto depende de que Nación garantice el pago regular de los certificados para brindar previsibilidad a la empresa contratista.
Pese a este nuevo reinicio, desde la Provincia reconocen que no hay certezas sobre la fecha definitiva de finalización. Aunque el cronograma legal fija julio del próximo año como plazo de entrega, Marmiroli consideró difícil establecer tiempos concretos debido a las reiteradas interrupciones financieras que sufrió la obra desde 2022.
Por otra parte, aún resta cancelar un saldo cercano a los 400 millones de pesos. Según indicaron desde Santa Fe, funcionarios nacionales se comprometieron a regularizar ese pago durante los primeros días de junio.
La planta potabilizadora de la capital provincial integra el reducido grupo de obras de saneamiento santafesinas que todavía conservan financiamiento nacional, junto con los proyectos en Granadero Baigorria y Rafaela.


