Rosario Central se consagró campeón de la Supercopa Internacional al derrotar 3-1 a Estudiantes de La Plata en el estadio Madre de Ciudades de Santiago del Estero. El equipo rosarino comenzó perdiendo, pero reaccionó a tiempo y dio vuelta el encuentro con dos goles de Ángel Di María y uno de Julián Fernández.
El partido tuvo un cierre escandaloso, con una pelea generalizada entre los futbolistas de ambos equipos que se extendió hasta los accesos a los vestuarios. En medio de la confusión, Juan Sebastián Verón ingresó al campo de juego y protagonizó un cruce con el árbitro Darío Herrera.
Estudiantes golpeó desde el comienzo. Apenas había transcurrido un minuto cuando Joaquín Tobio Burgos desbordó por la izquierda y envió un centro al segundo palo. Guido Carrillo bajó la pelota y Alexis Castro apareció para empujarla y establecer el 1-0.
El inicio también estuvo marcado por las lesiones en el conjunto platense. Gabriel Neves debió abandonar el campo en ambulancia por una lesión en su muñeca izquierda y fue reemplazado por Jalil Elías, quien pocos minutos después también tuvo que salir por una molestia física.
A los 23 minutos, Central encontró el empate. Di María ejecutó un tiro libre desde una posición favorable y sacó un remate preciso que se metió en el ángulo del arco defendido por Fernando Muslera.
El encuentro se hizo más trabado y, sobre el cierre de la primera etapa, llegó una de las jugadas más discutidas de la noche. Enzo Copetti cayó en el límite del área tras un contacto con Leandro González Pirez. Desde el VAR, Jorge Baliño llamó a Herrera para que revisara la acción y el árbitro sancionó penal para Central.
Di María se hizo cargo de la ejecución y convirtió para poner al Canalla 2-1 arriba antes del descanso.
En el segundo tiempo, Estudiantes buscó el empate, aunque le costó generar situaciones claras. Central tuvo algunas oportunidades para ampliar la diferencia, pero Muslera respondió con dos intervenciones consecutivas para mantener con vida al equipo platense.
La polémica volvió a aparecer a los 18 minutos. Elías Verón, que ya tenía una tarjeta amarilla, cometió una fuerte infracción sobre Gaich, pero Herrera no mostró la segunda amonestación. El jugador fue reemplazado poco después.
Sobre el final, Estudiantes volvió a reclamar por una posible mano dentro del área. Un cabezazo de Gaich impactó en el brazo de Ignacio Ovando, pero la acción no fue revisada por el VAR.
Cuando se jugaba la última acción, Muslera fue al área de Central para buscar el empate en un córner. El equipo rosarino recuperó la pelota y salió rápidamente de contra. Julián Fernández recorrió varios metros con el arco vacío y definió para establecer el 3-1 definitivo.
El gol desató una serie de incidentes. El festejo de los jugadores de Central derivó en provocaciones y una pelea generalizada con los futbolistas de Estudiantes. El encuentro quedó detenido y hubo corridas hacia los vestuarios, mientras dirigentes también ingresaron al campo.
En ese contexto, Verón volvió al terreno de juego y se dirigió hacia Herrera. Según las imágenes de la transmisión, el presidente de Estudiantes le recriminó al árbitro y le dijo: “Toda tuya”.
La situación fue inusual porque Herrera no había realizado la señal habitual para indicar la finalización del partido. Finalmente, Central pudo celebrar el título de la Supercopa Internacional en medio de un cierre marcado por los reclamos, la tensión y los incidentes.