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Rusia reestrenó la histórica película El acorazado Potemkin un siglo después

La obra maestra de Serguéi Eisenstein volvió a proyectarse en el mismo cine de Moscú donde debutó en 1926. A pesar de ser muda, la cinta mantiene su vigencia con un fuerte mensaje contra la guerra.

21 de enero de 2026


Rusia reestrenó la película ‘El acorazado Potemkin’ de Serguéi Eisenstein, considerada una de las cumbres del arte cinematográfico mundial, al cumplirse cien años de su lanzamiento original. La proyección se realizó en el Goskinoteatr —hoy conocido como Cine del Arte—, el mismo recinto de Moscú que albergó su estreno en enero de 1926.

A pesar de ser un largometraje mudo y en blanco y negro, la obra sigue cautivando a los espectadores modernos. Naum Kleiman, reconocido historiador de cine y especialista en la obra de Eisenstein, destacó que esta producción “logró que el cine fuera reconocido como un arte y no sólo como mero entretenimiento para las masas”.

El pueblo como protagonista

Originalmente, las autoridades soviéticas encargaron el filme como una pieza propagandística para conmemorar el 20 aniversario de la Revolución de 1905. Sin embargo, el director rompió con los cánones de la época: no incluyó una historia de amor ni un héroe individual como el actor Douglas Fairbanks, muy popular en esos años.

“La gente estaba dispuesta a creer que el héroe no era el líder ni una persona concreta, sino el propio pueblo, que es el motor de la historia”, explicó Kleiman. Esta decisión narrativa generó largas filas en su momento y volvió a convocar a cientos de moscovitas en la plaza de Arbat un siglo después.

Un mensaje contra la violencia

Más allá de su valor estético, el reestreno puso el foco en el argumento humanista de la cinta. Para el especialista, la vigencia de la película radica en su diatriba contra la guerra. “Es muy importante que todos estos problemas siguen siendo actuales para la humanidad. Seguimos matándonos unos a otros”, reflexionó Kleiman en una clara alusión al contexto bélico actual.

El historiador recordó que, hacia el final de la Segunda Guerra Mundial, el propio Eisenstein escribió que “la guerra es lo más inhumano que existe sobre la Tierra” y que el concepto de hermandad que plantea la película sigue siendo necesario.

Innovación y la escena de la escalera

‘El acorazado Potemkin’ revolucionó el lenguaje audiovisual. Eisenstein y su director de fotografía, Eduard Tisse, diseñaron rieles de madera para la cámara, inventando prácticamente el ‘travelling’.

Como ocurrió hace cien años, la atención de la sala se centró en la legendaria secuencia de la escalera de Odesa. Son diez minutos de tensión donde la guardia zarista desciende disparando contra la multitud. El momento icónico de la cuna del bebé cayendo por los escalones, que inspiró a directores como Coppola, Tarantino y Brian De Palma, volvió a impactar a la audiencia rusa.