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San Cristóbal se iluminó por Ian: emotiva marcha de velas para exigir justicia

Familias, amigos y vecinos homenajearon al adolescente de 13 años asesinado en su escuela. En silencio y con profundo dolor, la comunidad reclamó respuestas y recordó a la víctima.

31 de marzo de 2026


Cientos de personas se congregaron este lunes por la noche frente a la Escuela Mariano Moreno N° 40, en San Cristóbal, al norte de Santa Fe, para rendir homenaje a Ian Cabrera, el adolescente de 13 años asesinado horas antes dentro del establecimiento. La comunidad, aún conmocionada, se reunió en una marcha de velas marcada por el silencio, el dolor y el pedido de justicia.

Desde temprano, chicos y chicas acompañados por sus familias comenzaron a acercarse al edificio escolar, ubicado sobre calle Bullo al 1400. Minutos antes de las 20, más de 200 personas ya se encontraban en el lugar. Cada una encendió una vela, iluminando la vereda en memoria del joven.

El clima era de recogimiento absoluto. Muchos de los estudiantes presentes habían sido testigos del ataque y continuaban en estado de shock. Ian había llegado a la escuela para comenzar su jornada cuando otro alumno, de 15 años, abrió fuego en el patio.

Dentro del establecimiento, aún bajo custodia policial, permanecían rastros de la tragedia: bicicletas abandonadas, la bandera sin izar y marcas visibles del violento episodio. A pesar de las cintas de seguridad, vecinos y familiares se acercaron para acompañar y despedir al adolescente.

Entre los presentes se vieron madres con sus hijos en brazos, estudiantes con uniforme y grupos de amigos abrazándose. Carteles improvisados, como uno que rezaba “Justicia por Ian”, reflejaban el reclamo colectivo.

También participaron compañeros del Club Atlético Independiente de San Cristóbal, donde Ian jugaba al fútbol. Vestidos con los colores del equipo, lo recordaron como un defensor comprometido, siempre solidario dentro y fuera de la cancha. “Era un gran compañero, daba todo por el club”, expresó uno de ellos, mientras otro no podía contener las lágrimas. Apenas dos días antes, Ian había jugado su último partido.

Conocido entre sus amigos como “Piraña”, el adolescente fue descrito como un chico querido y respetado. Durante la vigilia se realizó un rezo colectivo y un minuto de silencio en su memoria.

Vecinos de la ciudad manifestaron su preocupación ante lo ocurrido. “Esto parecía algo lejano, que veíamos en otros países. Hoy nos toca de cerca”, expresó un hombre del lugar, quien también puso en duda la seguridad de los ámbitos escolares.

La concentración se extendió durante la noche, mientras el dolor seguía presente en cada gesto. En contraste, la cercana Plaza San Martín permanecía vacía. La ciudad entera eligió reunirse frente a la escuela para despedir a Ian y exigir que su muerte no quede impune.