En Vivo

aumento de combustible guerra en medio oriente

Sigue aumentando el combustible: en cuatro días la súper subió $60 y ya supera los $2.000

Con incrementos casi diarios, los combustibles registran subas de hasta $20 por jornada. La escalada impacta en el bolsillo, reaviva el debate sobre el valor en dólares y anticipa efectos en la inflación.

28 de marzo de 2026


Los precios de los combustibles continúan en alza en la ciudad de Santa Fe y consolidan una tendencia que preocupa tanto a consumidores como a distintos sectores de la economía. En los últimos días de marzo, la nafta súper superó la barrera de los $2.000 por litro y, en apenas cuatro jornadas, acumuló un incremento cercano a los $60.

Las subas se registran con una frecuencia inusual: en algunos casos, los aumentos se aplican de un día para el otro, e incluso en cuestión de horas. En estaciones de servicio de YPF, los valores volvieron a actualizarse durante la madrugada del sábado, con incrementos de entre $15 y $20 en todos los combustibles. La nafta súper pasó de $2.025 a $2.045 por litro, mientras que las versiones premium también replicaron el mismo comportamiento alcista.

Este ritmo sostenido de aumentos genera incertidumbre entre los usuarios, que ven cómo el costo de llenar el tanque se vuelve cada vez más inaccesible. “No alcanza el sueldo ni para medio tanque”, es una de las frases que se repite en las estaciones de servicio, reflejando el impacto directo en la economía cotidiana.

El salto de la nafta súper por encima de los $2.000 marca además un nuevo umbral. Históricamente, este combustible se ubicaba como la opción más económica, pero hoy su precio redefine las referencias del mercado.

En paralelo, surge el debate sobre el valor del combustible medido en dólares. Con un tipo de cambio cercano a los $1.400, el litro de nafta súper ronda actualmente los 1,46 dólares, lo que reabre la discusión: ¿se trata de un precio elevado o de un dólar que quedó rezagado? Durante años, esta relación se mantuvo cercana al dólar por litro, funcionando como parámetro de comparación.

Más allá del impacto inmediato en los bolsillos, la suba de los combustibles tiene efectos en cadena sobre toda la economía. El encarecimiento del transporte de mercaderías suele trasladarse a precios de alimentos, indumentaria, materiales de construcción y servicios. A su vez, no se descarta que estas variaciones terminen repercutiendo en el costo del transporte público, lo que podría derivar en nuevos aumentos del boleto en la ciudad.

En este contexto, la dinámica de incrementos constantes en los surtidores no solo genera malestar entre los consumidores, sino que también enciende alertas por su incidencia en la inflación y en el costo de vida general.