La Avenida Aristóbulo del Valle, uno de los polos comerciales más importantes de la ciudad de Santa Fe, atraviesa un escenario de contrastes marcado por la caída generalizada del consumo y la resistencia de sus locales. Marcelo Viletti, representante de la Asociación de Comerciantes, brindó un panorama detallado sobre la actividad en la zona, destacando que el principal desafío actual es la disminución en el volumen de ventas.
Caída del consumo en comercios de Santa Fe
Según Viletti, la diferencia más significativa respecto a periodos anteriores es la marcada merma en el consumo. El dirigente señaló que sectores como el de electrodomésticos y vestimenta han sentido con mayor fuerza el impacto de la situación económica actual.
A pesar de contar con más de 700 comercios en un recorrido de aproximadamente 4 kilómetros, el comportamiento del cliente ha cambiado, priorizando la búsqueda de precios que se ajusten a bolsillos más ajustados. “El comerciante debe ir adaptándose a las situaciones”, afirmó Viletti, subrayando la necesidad de capacitación en venta directa para marcar la diferencia.
Locales vacíos y el mercado de alquileres
En cuanto a la disponibilidad de inmuebles, Aristóbulo del Valle mantiene una demanda sostenida que evita el cierre masivo de persianas. Viletti indicó que, si bien se observan algunos locales vacíos, esto no responde a una falta de interés, sino a los elevados costos de los alquileres y cargas laborales que dificultan el inicio de nuevas actividades.
Cuando un local permanece cerrado por uno o dos meses, suele haber un ajuste en los precios por parte de propietarios e inmobiliarias para facilitar la rotación. No obstante, la avenida sigue siendo un referente regional debido a su infraestructura, que incluye amplias veredas y facilidad de estacionamiento, factores que sostienen su atractivo comercial pese a la crisis.
El conflicto de los trapitos en la zona comercial
Un tema recurrente de preocupación para los comerciantes de la avenida es la presencia y el manejo de los cuidacoches o “trapitos”. La problemática afecta tanto la experiencia de compra de los vecinos como el ordenamiento del espacio público en una arteria que depende de la afluencia constante de vehículos.
Desde la asociación se mantienen gestiones con las autoridades locales para garantizar que la actividad comercial se desarrolle en un entorno seguro y organizado, evitando que los conflictos en la vía pública desalienten el consumo en el corredor norte de la ciudad.
