Estos son algunos de los elementos que mencionaron las diez fuentes calificadas dentro de Nucleoeléctrica. Aunque todos coincidieron en la frase “esto no se vio nunca”, una de las fuentes fue mucho más allá en su descripción: “Reidel y su gente armaron un grupo que vino a Nucleoeléctrica a intentar hacer caja tanto por medio de licitaciones como con la plata de NASA, que era colocada en fondos (de inversión) para hacer dinero. Cuando llegaron, estuvieron un par de meses tratando de ver si los gerentes que estaban en la línea de pagos y de compras eran permeables. Querían ver si podían contar con ellos para llevar a cabo compras direccionadas y con sobreprecios. Cuando esos gerentes plantearon diferencias, porque no querían quedar envueltos en ningún tipo de escándalos, directamente los echaron para poner gente de ellos”.
En su breve carrera política, Reidel ya puede jactarse de haber experimentado, en primera persona, las mieles y las agrias sensaciones del universo que le rodea. El endiosamiento y la demonización. Pasó de ser propuesto para recibir, en un futuro mediato, el Nobel de Economía en conjunto con Milei a tener que apurar su salida de Nucleoeléctrica, empujado por denuncias que amenazan con operar un efecto dominó.
Hasta el momento, las sospechas están puestas sobre un contrato con un sobreprecio de 140 por ciento para el servicio de limpieza, y sobre un sistema de gestión administrativo valuado en 7 millones de dólares, lo cual representa un 1066,7% más que el software ya utilizado y que cumple las mismas funciones. La primera denuncia fue motorizada por el gerente de planta de Atucha I y II, Juan Pablo Nolasco Sáenz, mientras que la segunda fue impulsada por ATE, por medio del ingeniero y delegado en NASA, Ernesto Simionato.
Ahora, mientras se desarrolla una auditoría interna que evaluará cada una de las operaciones que llevó adelante el equipo que condujo Reidel, con el ojo puesto fundamentalmente sobre los exgerentes Marcelo Famá y Hernán Pantuso. Numerosos empleados de Nucleoeléctrica relataron desde presiones a gerentes de carrera para que se avance en operaciones en las que estaban en desacuerdo por no respetar el protocolo hasta la puesta en peligro de aquello que en Nucleoeléctrica se conoce como “cultura de seguridad nuclear”.
Una particularidad: varias de las fuentes precisaron que, dentro del actual gobierno, con los directorios que precedieron a Reidel trabajaron con total normalidad. Las rarezas e irregularidades aparecieron durante el tiempo que el físico estuvo al frente de NASA, dijeron.