El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este viernes que su administración comenzará una nueva etapa en la estrategia contra el narcotráfico, que incluirá operaciones terrestres además de las acciones navales que ya se desarrollan en el Caribe. El mandatario vinculó esta decisión con el endurecimiento de la presión sobre Venezuela y otros países de la región a los que acusa de ser parte de las rutas del tráfico de drogas hacia territorio estadounidense.
Durante una conferencia de prensa en el Despacho Oval, Trump sostuvo que las operaciones por tierra facilitarán los objetivos de su gobierno. “Ahora empezamos por tierra. Y por tierra es mucho más fácil. Y eso va a empezar a suceder”, afirmó al ser consultado sobre la situación regional.
El presidente aclaró que las acciones no estarán necesariamente circunscriptas a Venezuela. “No tienen por qué ser necesariamente en Venezuela. Son las personas que traen drogas a nuestro país, nuestros objetivos”, señaló, sin brindar precisiones sobre el alcance geográfico ni el cronograma de los operativos.
Las declaraciones se produjeron en un contexto de creciente presión de Washington sobre el gobierno de Nicolás Maduro. Trump aseguró que su administración logró reducir “el 96% de las drogas que llegan por agua”, aunque reconoció que continúan las operaciones contra el narcotráfico en el Caribe, donde la presencia militar estadounidense generó cuestionamientos internacionales.
En ese marco, evitó detallar los próximos pasos respecto del petróleo venezolano, luego de la reciente incautación del petrolero Skipper frente a las costas del país caribeño. El operativo fue la primera confiscación directa de un buque con crudo venezolano desde la imposición de sanciones estadounidenses en 2019 y tuvo un impacto directo sobre una de las principales fuentes de ingresos del gobierno chavista.
Trump también se refirió a la situación en Colombia, a la que diferenció del caso venezolano, aunque lanzó críticas por la producción de cocaína. “Colombia tiene al menos tres fábricas de cocaína. No estamos contentos con eso. Pero lo estamos deteniendo”, afirmó, luego de haber advertido días atrás sobre una posible ampliación de la ofensiva regional.
El mandatario enmarcó estas medidas en su política de seguridad y control fronterizo, que defendió como un pilar central de su gestión. “No vamos a permitir que la gente mate a cientos de miles de personas al año con drogas”, sostuvo, al justificar la intensificación de las acciones militares.
Con este anuncio, el gobierno estadounidense dejó en claro que avanza hacia una estrategia de mayor confrontación, que combina operaciones militares, presión económica y un discurso de seguridad que eleva la tensión diplomática en América Latina, en particular con Venezuela.


