La empresa Uber confirmó que, a partir del 2 de febrero, iniciará sus operaciones en las ciudades de Rafaela (Santa Fe) y San Francisco (Córdoba). Con este movimiento, la firma busca ampliar su zona de cobertura e incorporar nuevos socios conductores bajo su esquema de trabajo flexible.
Para incentivar el registro, la aplicación lanzó una promoción vigente hasta el 15 de marzo de 2026. Según se informó, los primeros 100 conductores de autos, taxis o motos que completen 30 viajes en estas localidades accederán a ganancias adicionales.
Expansión en un contexto de conflicto
El anuncio de Uber se produce en un escenario de fuerte tensión en la provincia de Santa Fe. Recientemente, choferes de la capital provincial realizaron un “apagón” de la aplicación en protesta por las tarifas bajas y las comisiones que percibe la plataforma.
Los conductores reclaman la falta de reglas claras y condiciones que consideran abusivas para la actividad. En este sentido, el desembarco en Rafaela ocurre mientras el debate por la regulación del transporte por aplicaciones sigue siendo un punto crítico en la agenda pública local y provincial.
Tensiones con el transporte tradicional
Al igual que en otras ciudades de la región, la llegada de Uber a Rafaela y San Francisco reaviva la polémica con los sistemas de transporte tradicionales, como taxis y remises. La disputa gira en torno al encuadre legal de la actividad y el impacto que este modelo tiene sobre las condiciones laborales del sector.
Mientras la empresa avanza con su estrategia de expansión territorial, las autoridades municipales enfrentan el desafío de legislar sobre un servicio que genera tanto demanda por parte de los usuarios como rechazo en los sectores de transporte regulados.


