El músico santafesino había conseguido un lugar en la orquesta del crucero “Magellan” y allí partió con la ilusión de conseguir una diferencia económica que le permitiera edificar en un terreno que tiene junto a su esposa y su hijo. Ayer estuvo en el programa Par de Ases y contó sus sensaciones.
Pero el sueño quedó trunco luego de un mes de trabajo cuando apareció el coronavirus y la actividad del crucero se suspendió totalmente. Hoy, y desde hace cuatro meses, pasa sus días arriba del barco anclado en el puerto de Tilbury a 40 km de Londres.
Si bien pudo haberse vuelto en los vuelos de repatriación el trámite era muy costoso ya que por tener contrato vigente la empresa le dio la opción de salida pero él tendría que haber asumido el costo.
La empresa que lo contrató originalmente quebró y los nuevo dueños prometieron que para septiembre podría estar retornando. Por el momento Bruno sigue esperando y reparte su tiempo colaborando en la cocina y dándole clases de batería a un compañero indio. Mientras tanto, acá en Santa Fe lo esperan su esposa Daniela y hijo Stéfano.


