Una familia tipo en Argentina necesitó en febrero $1.397.672 mensuales para no ser considerada pobre, de acuerdo con el último informe difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El dato surge de la evolución de la Canasta Básica Total (CBT), que mide el costo de los bienes y servicios indispensables para cubrir las necesidades básicas de un hogar.
En paralelo, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) —que calcula el gasto mínimo necesario solo para cubrir la alimentación— se ubicó en $644.088 para un hogar de cuatro integrantes. Los ingresos por debajo de ese monto ubican a las familias en situación de indigencia.
Durante febrero, la CBT registró un incremento mensual del 2,7%, mientras que la CBA subió 3,2%. En ambos casos se observó una desaceleración respecto de enero, cuando los aumentos habían sido de 3,9% y 5,8% respectivamente.
Sin embargo, los productos que integran estas canastas continúan encareciéndose a un ritmo mayor que la inflación promedio. En el primer bimestre del año, la CBT acumuló una suba de 6,8%, por encima del 5,9% registrado por el Índice de Precios al Consumidor (IPC). En el caso de los alimentos, el incremento fue aún más marcado: la CBA aumentó 9,3% entre enero y febrero.
La CBT incluye gastos vinculados a alimentación, transporte, indumentaria, educación, salud y otros bienes y servicios esenciales. Por ese motivo es el indicador que se utiliza para medir la línea de pobreza en el país. En cambio, la CBA se limita a los alimentos necesarios para cubrir los requerimientos nutricionales mínimos de una familia.
Los valores difundidos corresponden a un hogar tipo integrado por dos adultos y dos niños. No obstante, el costo de vida varía según la composición familiar. Por ejemplo, para un hogar de tres personas —una mujer de 35 años, su hijo de 18 y su madre de 61— la CBA se ubicó en $512.769 y la CBT en $1.112.710.
En tanto, una familia más numerosa, conformada por dos adultos y tres hijos pequeños, necesitó $677.439 para cubrir la canasta alimentaria y $1.470.043 para afrontar el total de gastos básicos mensuales.
Aunque la dinámica de aumentos mostró cierta moderación en febrero, los datos oficiales reflejan que los bienes esenciales continúan encareciéndose a un ritmo superior al promedio de precios, lo que impacta especialmente en los hogares de menores ingresos.

