En Vivo

Una raya gigante nadó 170 kilómetros por el Paraná y rompió un récord científico mundial

Investigadores del INALI detectaron el viaje más largo jamás registrado para esta especie vulnerable. El hallazgo derriba la teoría de que eran animales sedentarios y enciende las alarmas para coordinar un manejo pesquero interprovincial.

09 de junio de 2026


Científicos del Instituto Nacional de Limnología (INALI), dependiente del CONICET y la UNL, publicaron un descubrimiento histórico en la prestigiosa revista Aquatic Conservation. El equipo logró registrar la travesía más extensa de la que se tenga constancia para una raya gigante de agua dulce (Potamotrygon brachyura). Hasta este hito, los biólogos asumían que estos animales se desplazaban como mucho ocho kilómetros al año debido a su naturaleza sedentaria.

Sin embargo, una hembra juvenil rompió todos los esquemas al nadar 170 kilómetros río arriba en el bajo Paraná. El hallazgo fue posible gracias a la colaboración activa de pescadores recreativos. Los aficionados capturaron al espécimen, le colocaron una marca identificatoria y otros pescadores lo recapturaron 292 días después en una ubicación completamente alejada. La magnitud de la travesía sorprendió por completo a los expertos.

Alerta de conservación para los gigantes del agua dulce

Esta especie llega a medir hasta 1,8 metros de ancho y supera los 200 kilos en su etapa adulta. El biólogo Diego Martín Vazquez, líder del estudio, explicó que estos colosos necesitan extensiones fluviales inmensas para sobrevivir, con un comportamiento idéntico al de los tiburones oceánicos. Actualmente, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) cataloga a la raya gigante como especie “Vulnerable”, ubicándola entre los vertebrados más amenazados del planeta.

Ante este panorama, el investigador Luis Lucifora advirtió que los esfuerzos locales de conservación ya resultan insuficientes. Como estos animales cruzan fronteras internas constantemente, es urgente que los gobiernos provinciales coordinen sus leyes de manejo pesquero. El bajo Paraná representa uno de los últimos refugios sudamericanos sin represas, un factor clave para la conectividad fluvial que hoy se ve amenazado por la contaminación y la alteración de su cauce.