Una vecina de la ciudad de Santa Fe denunció haber sido víctima de una estafa millonaria tras contratar un supuesto viaje turístico a Chile que jamás se realizó. Se trata de Silvia Montenegro, quien aseguró haber perdido más de tres millones de pesos luego de contactar a una falsa promotora de viajes que operaba a través de redes sociales y utilizaba datos reales para dar credibilidad a la maniobra.
Según relató la propia damnificada, el engaño comenzó a partir de una publicidad que encontró en Instagram, donde se ofrecía un paquete turístico completo a Rapa Nui, la Isla de Pascua. La propuesta incluía pasajes aéreos, alojamiento y excursiones. “Era una ilusión hermosa poder conocer ese lugar”, expresó la mujer, quien señaló que viaja con frecuencia y suele realizar verificaciones previas antes de concretar cualquier compra.
En ese marco, Montenegro explicó que buscó referencias del alojamiento en plataformas reconocidas como TripAdvisor, Booking y Despegar, donde el complejo figuraba con normalidad. Además, comprobó que el establecimiento estaba registrado en Sernatur, el organismo oficial de turismo de Chile. “Todo indicaba que el lugar existía y que la propuesta era real”, afirmó.
Convencida de la legitimidad de la oferta, decidió avanzar con la contratación y, a pedido de una pareja amiga, adquirió un total de cuatro paquetes turísticos. Los pagos se realizaron mediante transferencias internacionales a través de códigos QR, con montos expresados en pesos chilenos. A cambio, recibió una factura y la promesa de que los vouchers de viaje serían enviados pocos días antes de la fecha de salida, prevista para el 7 de enero.
Sin embargo, a mediados de diciembre, al insistir por la documentación, recibió un correo electrónico en el que se le informaba que el alojamiento cerraría de manera indefinida. “En ese momento me di cuenta de que era una estafa”, contó.
Posteriormente, la mujer descubrió que el complejo turístico había cerrado hacía más de dos años y que los estafadores habían hackeado el dominio, utilizando información auténtica para sostener el engaño. Incluso detectó que otras víctimas habían recibido facturas con el mismo logo, lo que reforzó la hipótesis de una red organizada. “Era un número chileno, de Valparaíso, la región a la que pertenece Isla de Pascua. Estaba todo muy bien armado”, explicó.
El caso no es aislado. Hasta el momento, se contabilizan más de 200 argentinos afectados por la misma modalidad. Ante esta situación, Montenegro realizó denuncias ante la Policía de Investigaciones de Chile, la Policía Federal Argentina, Defensa del Consumidor, la Secretaría de Protección de Datos Personales y organismos provinciales.
La mujer aclaró que su objetivo no es solo recuperar el dinero perdido, sino también advertir a otras personas para evitar que sigan cayendo en este tipo de estafas. “Si no hacía nada, esto iba a seguir”, sostuvo. Además, pidió que las plataformas digitales refuercen los controles y retiren las promociones fraudulentas que aún continúan activas.
Pese al fuerte impacto económico y emocional, Silvia aseguró que no pierde la ilusión de cumplir algún día su sueño de conocer la Isla de Pascua. “Debe ser un lugar mágico y ojalá algún día podamos viajar”, concluyó.


