El barrio San Lorenzo atraviesa una situación crítica marcada por la desidia institucional y el deterioro de su infraestructura básica. Gisela Martínez, referente de la vecinal, denunció públicamente que diversas obras de mejoramiento barrial se encuentran completamente paralizadas desde hace meses. Esta interrupción no solo deja los proyectos inconclusos, sino que agrava los problemas de transitabilidad y seguridad en una de las zonas más vulnerables de la capital santafesina.

Uno de los problemas más visibles y urgentes es la proliferación de basurales a cielo abierto en distintos puntos del sector. Según Martínez, la recolección de residuos es deficiente y los montículos de basura se acumulan en las esquinas, atrayendo plagas y generando focos infecciosos peligrosos para la salud de las familias. La vecinalista remarcó que, a pesar de los reiterados reclamos a la Municipalidad, la presencia de las cuadrillas de limpieza es nula o insuficiente para la magnitud del problema.

A la problemática de la higiene urbana se suma el deplorable estado de las calles, muchas de las cuales han quedado intransitables tras las últimas lluvias. La falta de mantenimiento y el estancamiento de agua por desagües obstruidos impiden el ingreso de servicios esenciales como ambulancias o patrulleros en momentos de emergencia. Martínez subrayó que esta situación genera un sentimiento de abandono y desprotección entre los habitantes, quienes ven cómo su barrio se degrada día a día.

La referente también hizo hincapié en la necesidad de retomar el diálogo con las autoridades locales para establecer un plan de trabajo concreto. “No queremos promesas, necesitamos que las máquinas vuelvan al barrio y que se cumpla con lo que se proyectó”, sentenció la vecinalista. Para San Lorenzo, la reactivación de las obras no es solo una cuestión estética, sino una necesidad vital para garantizar condiciones de dignidad y salud pública mínimas.
Finalmente, Martínez adelantó que, de no mediar una respuesta inmediata por parte del municipio, los vecinos evaluarán medidas de fuerza para visibilizar sus reclamos. La comunidad se encuentra en estado de asamblea permanente, exigiendo que se priorice la inversión en los barrios populares que hoy sufren las consecuencias directas de la falta de gestión. El pedido de San Lorenzo es claro: presencia estatal efectiva para salir de la emergencia urbana en la que se encuentran sumergidos.


