El gobierno de Estados Unidos puso en marcha este lunes un bloqueo sobre puertos y zonas costeras de Irán, en una decisión que profundiza la escalada en Medio Oriente tras el colapso de las negociaciones diplomáticas entre ambos países.
La medida había sido anticipada el domingo por el presidente Donald Trump y comenzó a regir desde las 11, según confirmó el Comando Central estadounidense. El operativo alcanza a embarcaciones que ingresen o salgan de puertos iraníes, aunque permite el tránsito de buques entre destinos no vinculados a Irán a través del estratégico estrecho de Ormuz.
El anuncio se produjo luego del fracaso de las conversaciones mantenidas durante el fin de semana, que buscaban avanzar hacia un alto el fuego y una distensión del conflicto. Sin acuerdo, el escenario derivó en una nueva fase de confrontación.
Impacto inmediato en el comercio y los mercados
La decisión tuvo efectos inmediatos en el tráfico marítimo. El flujo de embarcaciones en el estrecho —una de las principales rutas energéticas del mundo— volvió a reducirse drásticamente. Antes del inicio del conflicto, entre 100 y 135 buques cruzaban diariamente la zona; en los últimos días, el número había caído a apenas unas decenas.
El estrecho de Ormuz es clave para el comercio global, ya que por allí circula cerca del 20% del petróleo mundial. En ese contexto, los mercados reaccionaron con subas en los precios del crudo: el petróleo estadounidense registró un aumento cercano al 8%, mientras que el Brent avanzó alrededor de un 7%.
Advertencias y amenazas cruzadas
Desde Irán, las autoridades respondieron con dureza. Funcionarios advirtieron que habrá represalias si se concreta el bloqueo, mientras que la Guardia Revolucionaria aseguró que mantiene el control de la zona y que responderá ante cualquier presencia militar hostil.
El fracaso de las negociaciones también dejó en incertidumbre la continuidad del alto el fuego vigente hasta el 22 de abril. Las diferencias entre ambas partes se centraron en el programa nuclear iraní: Washington exige el cese del enriquecimiento de uranio y un control internacional más estricto, mientras que Teherán rechaza esas condiciones.
En paralelo, Trump endureció su discurso y lanzó nuevas amenazas contra infraestructura iraní en caso de no alcanzar concesiones, elevando aún más la tensión.
El conflicto, que se intensificó a fines de febrero, ya provocó miles de víctimas y daños en varios países de la región. En este escenario, el estrecho de Ormuz vuelve a posicionarse como un punto crítico, con potencial impacto en la economía global y en la estabilidad internacional.
