Irán anunció la reapertura del estrecho de Ormuz al tránsito de buques comerciales, en un gesto que alimenta las expectativas de un posible acuerdo con Estados Unidos en medio de la tregua regional y las negociaciones en curso.
La decisión fue comunicada por el canciller Abbas Araghchi, quien precisó que el paso permanecerá habilitado durante el alto el fuego vigente. No obstante, las autoridades iraníes aclararon que la circulación estará sujeta a corredores específicos y bajo supervisión de la Guardia Revolucionaria, lo que refleja una apertura controlada más que una normalización total.
Desde Washington, Donald Trump celebró la medida y la vinculó directamente con la presión diplomática de su administración. A través de redes sociales, calificó la jornada como “un gran día para el mundo” y sostuvo que ya no existen puntos de conflicto con Teherán, anticipando que un acuerdo podría concretarse en el corto plazo.
El mandatario también afirmó que Irán estaría dispuesto a realizar concesiones sobre su programa nuclear, incluyendo el manejo de su uranio enriquecido. Sin embargo, desde el gobierno iraní relativizaron esas declaraciones y aseguraron que aún no hay definiciones concretas sobre los aspectos técnicos del entendimiento.
En ese contexto, voceros oficiales señalaron que persisten diferencias sustanciales y que será necesario avanzar en negociaciones “serias” para alcanzar un acuerdo definitivo, al tiempo que rechazaron versiones sobre una eventual transferencia de material nuclear al exterior.
Pese a la reapertura del estrecho, Estados Unidos mantiene el bloqueo naval sobre embarcaciones y puertos iraníes, lo que evidencia que la distensión es parcial y está condicionada al avance de las conversaciones.
Fuentes diplomáticas indicaron que ambas partes trabajan en un memorando de entendimiento que establecería un plazo de 60 días para negociar un acuerdo más amplio, con una posible nueva ronda de diálogo en Pakistán en los próximos días.
En paralelo, el escenario internacional continúa tensionado. Trump confirmó que rechazó una oferta de asistencia de la OTAN y volvió a cuestionar el rol del bloque, mientras líderes europeos analizan estrategias para garantizar la seguridad energética en la región.
El estrecho de Ormuz es una vía clave para el comercio global, por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. Su reapertura tuvo un impacto inmediato en los mercados: el precio del crudo cayó cerca de un 10% y las bolsas internacionales reaccionaron con subas, reflejando el alivio ante una posible desescalada.
De todos modos, el optimismo convive con la cautela. Aunque ambas partes reconocen avances, las negociaciones siguen abiertas y cualquier acuerdo dependerá de resolver diferencias sensibles, especialmente en materia nuclear y de sanciones económicas.


