El juicio por la muerte de Diego Maradona suma este martes una jornada clave con nuevas declaraciones ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Isidro. Entre los testimonios más relevantes se destacan los de Verónica Ojeda, expareja del exfutbolista, y el psicólogo Carlos Díaz, quien decidió ampliar su indagatoria.
Ojeda, madre de Dieguito Fernando, volverá a presentarse ante los jueces luego de su extensa declaración en el juicio anterior, que fue declarado nulo en 2025. También se prevé la participación de Rita Maradona, hermana del ídolo, y de un perito forense de la Policía Científica.
Sin embargo, gran parte de la atención estará puesta en la exposición de Díaz, uno de los siete imputados en la causa y señalado tanto por la fiscalía como por la familia del exjugador. El profesional, especializado en adicciones, estaba a cargo del tratamiento de rehabilitación de Maradona durante sus últimas semanas de vida.
De acuerdo con la acusación, Díaz habría tenido un rol central en el aislamiento del exfutbolista durante su internación domiciliaria en una vivienda del barrio San Andrés, en Tigre. Los fiscales sostienen que fue quien recomendó limitar el contacto con su entorno cercano, una decisión que, según testimonios, impidió que familiares lo visitaran en los días previos a su fallecimiento, el 25 de noviembre de 2020.
Esa hipótesis es uno de los ejes del proceso judicial, ya que la familia del Diez considera que el aislamiento influyó en el desenlace. De hecho, algunas de sus hijas declararon que, tras varios días sin verlo, insistieron en visitarlo para evitar que se sintiera abandonado. Cuando llegaron a la vivienda, Maradona ya había muerto.
La defensa del psicólogo, encabezada por el abogado Diego Olmedo, rechaza estas acusaciones y sostiene que su intervención fue limitada en el tiempo. Argumenta que Díaz tuvo contacto con el paciente solo durante el último mes de vida y en pocas ocasiones, además de remarcar que la causa de muerte fue un paro cardiorrespiratorio, ajeno a su especialidad profesional.
Asimismo, destacan que la autopsia determinó que Maradona no presentaba alcohol ni drogas en su organismo, lo que, según la defensa, demostraría que el tratamiento de rehabilitación se estaba llevando adelante correctamente.
Díaz enfrenta una imputación por homicidio simple con dolo eventual, delito que prevé penas de hasta 25 años de prisión. Su declaración de este martes podría resultar determinante para esclarecer su rol dentro del equipo médico y el contexto en el que se produjo la muerte de una de las figuras más emblemáticas del fútbol mundial.

