Vecinos de la zona del Puerto de Santa Fe manifestaron su profunda indignación ante las recientes intervenciones municipales en el barrio, centrando sus críticas en la implementación del Sistema de Estacionamiento Medido (SEOM). Según los residentes, el barrio ha sufrido un crecimiento poblacional exponencial sin una planificación que garantice servicios básicos ni espacios adecuados para los vehículos.
Un costo diario “impagable” para los residentes
Rodrigo Acevedo, vecino del sector, explicó que la particularidad del Puerto es la inexistencia de cocheras mensuales disponibles, lo que obliga a los habitantes a dejar sus autos en la vía pública. “No hay posibilidades de estacionamiento como existen en cualquier otro barrio de Santa Fe. Por más que uno quiera pagar, no hay lugar”, señaló.
De acuerdo a los cálculos de los propios vecinos, el costo de mantener un auto en la calle superaría los 10.000 pesos diarios, incluso contemplando las franquicias para frentistas.
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El gasto mensual estimado para un residente ronda los 300.000 pesos.
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El beneficio actual para los vecinos es de solo tres horas libres, lo cual consideran insuficiente.
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Denuncian que el único objetivo de la Municipalidad es recaudatorio y que no han tenido presencia oficial para ordenar el barrio en años anteriores.
Graves errores de infraestructura y señalización
Por su parte, Carina Fissore detalló una serie de irregularidades en la ejecución de las obras de señalización que evidencian, según su visión, la falta de criterio técnico por parte del municipio. Entre los puntos más críticos, mencionaron:
Bloqueo de accesos: Pintaron dársenas numeradas del SEOM sobre bajadas para personas con discapacidad.
Retiro de bicicleteros: Denunciaron que la municipalidad retiró los bicicleteros de las torres de departamentos (como la Torre 3 y la Torre 2) para instalar boxes de estacionamiento medido, dejando a quienes usan bicicletas o motos sin espacio.
Reducción de calzada: Se instalaron dársenas en el medio de la calle, lo que dejó un carril de circulación muy estrecho en la única vía de salida hacia el centro de la ciudad.
Pérdida de la franja costera: Se prohibió el estacionamiento en el borde del río, un espacio que históricamente utilizaban los vecinos ante la falta de cocheras en los edificios.
“Han puesto dársenas en el medio de la calle, dejando una calzada muy pequeña para los autos. Es una falta de coherencia y de planificación absoluta”, concluyó Fissore, reflejando el malestar de una comunidad que exige ser escuchada antes de que las medidas entren en plena vigencia.


