La calidad del agua distribuida por la Cisterna Luján Oeste volvió a quedar en el centro del debate tras conocerse informes oficiales del Ente Regulador de Servicios Sanitarios (ENRESS) que detectaron anomalías durante los primeros meses de operación del sistema. El organismo provincial observó incumplimientos en parámetros de calidad e intimó formalmente al Municipio a adoptar medidas correctivas.
La obra había sido presentada por la gestión municipal como una solución estructural para mejorar el abastecimiento de agua potable en el sector oeste de Santo Tomé, especialmente en el área comprendida entre la Ruta Nacional 19, avenida Luján, avenida Richieri y la Autopista Santa Fe-Rosario. Tras varias postergaciones, el sistema comenzó a funcionar parcialmente a fines de enero y permitió mejorar la presión del servicio en barrios como Villa Luján, Favaloro, Dos Rutas y 12 de Septiembre.
Sin embargo, poco tiempo después comenzaron a surgir reclamos de vecinos por alteraciones en el color, el sabor y el olor del agua, además de denuncias vinculadas a una supuesta elevada concentración de cloro. Las inquietudes derivaron en pedidos de informes por parte de vecinales y concejales, quienes solicitaron conocer los resultados de los controles realizados sobre el suministro.
Los hallazgos del organismo regulador
De acuerdo con los informes elaborados por el ENRESS, entre enero y febrero se detectaron valores de hierro y manganeso superiores a los límites establecidos por la normativa vigente para el agua destinada al consumo humano.
A ello se sumó un resultado bacteriológico que encendió las alarmas: en una muestra tomada a fines de febrero se identificó la presencia de Pseudomonas aeruginosa, una bacteria cuya detección motivó observaciones por parte del organismo de control.
Tras los análisis, el ENRESS notificó al Municipio sobre los incumplimientos detectados y requirió la implementación de medidas correctivas, además de la presentación de nuevos estudios que permitieran verificar la adecuación del sistema a los estándares exigidos.
La respuesta municipal
Según consta en la documentación remitida por la Municipalidad, se llevaron adelante ajustes en el sistema de cloración y se reforzaron las tareas de monitoreo y control de calidad.
Las autoridades informaron además que posteriormente se realizaron nuevas desinfecciones y análisis bacteriológicos, cuyos resultados ya no registraron la presencia del microorganismo detectado inicialmente.
En paralelo, durante el mes de mayo se decidió suspender temporalmente el abastecimiento mediante las perforaciones de la cisterna y volver a utilizar el suministro proveniente del Acueducto Desvío Arijón, mientras continúan las obras correspondientes a la segunda etapa del proyecto.
Persisten las dudas de los vecinos
La difusión de estos informes volvió a generar preocupación entre los habitantes de los barrios alcanzados por el sistema, quienes desde hace varios meses vienen reclamando mayor información sobre la calidad del agua que reciben en sus hogares.
Las vecinales de la zona habían elevado notas al Municipio solicitando precisiones técnicas y acceso a los resultados de los controles efectuados. Ante la falta de respuestas consideradas suficientes, el Concejo Municipal aprobó por unanimidad una resolución para requerir informes directamente al ENRESS.
A más de cuatro meses de la puesta en marcha de la Cisterna Luján Oeste, el proyecto continúa bajo observación. Aunque la obra permitió mejorar significativamente la presión del servicio en una amplia zona de la ciudad, la planta potabilizadora prevista para completar el sistema aún no fue habilitada, por lo que persisten interrogantes sobre la calidad del suministro y los plazos para la finalización de la solución definitiva anunciada para el oeste santotomesino.


