Argentina como sede de la cumbre antidrogas más grande del mundo y los preparativos para recibir al papa León XIV fueron los dos ejes de la extensa entrevista que la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, concedió este miércoles a Eduardo Feinmann en radio Mitre.
En el tramo más denso de la charla, Monteoliva expuso datos que ubican a Sudamérica como el mayor productor de cocaína del planeta y explicó por qué la elección de Buenos Aires como sede de la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas —el foro antinarcóticos más relevante del mundo, organizado por la DEA— representa, en sus propias palabras, “un voto de confianza muy importante para nuestro país” y “un mensaje al mundo”.
Argentina en el epicentro del combate global al narcotráfico
La ministra fue categórica al describir el escenario regional: “Sudamérica es identificada hoy como el epicentro de la cocaína, el epicentro de la cocaína mundial”. Y aportó la cifra que sostiene esa afirmación: el continente produce entre 3.800 y 4.000 toneladas de cocaína por año.
El crecimiento no es homogéneo, pero sí generalizado. “Colombia hoy produce cinco veces más que hace diez años atrás. Bolivia produce más, Perú produce más”, enumeró Monteoliva. “Es un fenómeno muy significativo”, remató.
Frente a ese cuadro, la ministra trazó una distinción técnica que considera central para entender el rol de Argentina en la cadena del narcotráfico: “La producción es local, el tránsito es regional y el consumo es global”. Argentina, aclaró, es un país de tránsito, no de producción. “No es de producción como tal, de plantaciones de hojas de coca”, precisó.
Pero la distinción no termina ahí. Monteoliva citó el último informe de la Organización Mundial de Aduanas para mostrar un cambio en el mapa de las incautaciones globales: cuando se analizan los puertos de procedencia de los cargamentos decomisados —ya sea en Sudáfrica, en puertos del norte de Europa o en el sudeste asiático— Argentina aparece en el último puesto del ranking.
“Antes era un colador, Argentina era una cosa impresionante”, intervino Feinmann. La ministra ratificó el contraste: “Argentina está en el último puesto. En el primer puesto está Brasil”. Uruguay, añadió, también se ubica por encima de Argentina en ese listado.
La nueva modalidad del “buque madre” y el cambio en la inteligencia criminal
Monteoliva describió una transformación en la logística del tráfico que obliga a repensar las estrategias de persecución. Los grandes cargamentos que antes llegaban completos a puerto cambiaron su dinámica. Ahora operan mediante lo que se denomina un “buque madre”: una embarcación que navega en alta mar cargada con grandes volúmenes de cocaína y, en pleno océano, distribuye porciones a distintos buques menores.
“A un buque madre, voy a poner un ejemplo, que vaya con x cantidad de toneladas de cocaína, se desprenden distintos buques en alta mar”, explicó. “Mil kilos, ¿sí? Y distintos buques hacen una distribución en alta mar”. La ministra subrayó que esta modalidad “era algo que hace años atrás no venía” y que está implicando “un trabajo de inteligencia criminal distinto”.
La 40ª conferencia de la DEA: “Esto no había sucedido nunca en Argentina”
En ese contexto, Monteoliva presentó la 40ª edición de la Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC) —que se desarrolla entre el martes y el jueves de esta semana en Buenos Aires, con el Ministerio de Seguridad como coanfitrión junto a la DEA— como un hito sin precedentes. “Es la cuadragésima, la versión número cuarenta. Esto es histórico en el país”, afirmó. “Tenemos presencia de ciento veinte países. Está el director de la DEA. Eso no ocurrió nunca en Argentina, nunca en Argentina”. La ministra describió el evento como una conferencia donde, durante tres días a puerta cerrada, “se definen las políticas de drogas globales”. Y destacó el peso político de la sede: “Hoy Argentina es sede de esa referencia”.
En ese marco, Monteoliva aprovechó para exponer el caso de Rosario ante los delegados presentes. “En la región nos miran”, sostuvo. Más allá de las sesiones plenarias, la conferencia incluyó una ronda intensa de reuniones bilaterales. “Hoy me reúno con mi par de México, con el de Colombia, con el de Bolivia. Nos vamos reuniendo de a dos países, y eso ayuda muchísimo, porque es sobre todo intercambio de información”, detalló.
El mensaje que Argentina lleva a esas mesas bilaterales, según la ministra, tiene tres pilares: “Somos un socio que está, que colabora, somos un socio que comparte información y somos un socio que está dispuesto a actuar”. La organización del evento implicó además un operativo de seguridad de envergadura. “Tengo a los ministros de Seguridad de buena parte del mundo, están los jefes de policías, están todos los delegados, directores de la DEA de ciento veinte países”, describió Monteoliva.
La primera reunión en Casa de Gobierno por la visita del papa León XIV
El segundo bloque de la entrevista giró en torno a los preparativos para recibir al papa León XIV, cuya visita apostólica está prevista del 8 al 11 de noviembre próximo. Monteoliva participó de la primera reunión formal de coordinación celebrada en Casa de Gobierno, que definió como “bien importante” y “aclaratoria”. De la mesa participaron la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; la ministra de Desarrollo Humano, Sandra Pettovello; el canciller Pablo Quirno; funcionarios de la Ciudad de Buenos Aires; el nuevo nuncio apostólico en Argentina, monseñor Michael Wallace Banach —presente en el país desde hace pocas semanas—; el arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva; y otros sacerdotes con tareas específicas en la organización. El primer punto que la reunión dejó en claro fue la distribución de roles. “La agenda la termina y la cierra el Vaticano”, subrayó Monteoliva.
Ese fue, dijo, uno de los puntos centrales que hacía falta explicitar. El segundo: que el evento en su conjunto —desde la llegada del Santo Padre hasta el miércoles 11 de noviembre— lo organiza el Gobierno de la Nación Argentina, en coordinación con la Ciudad de Buenos Aires, la provincia de Buenos Aires y la provincia de Córdoba.
Tres sedes para las misas masivas y una avanzada el 30 de agosto
La ministra confirmó los tres lugares que concentrarán las celebraciones eucarísticas multitudinarias: el Monumento de los Españoles en la Ciudad de Buenos Aires, la Basílica de Nuestra Señora de Luján y el predio de la Fábrica Argentina de Aviones (FADEA) en Córdoba. Este último tiene para Monteoliva una resonancia personal: en 1987, cuando Juan Pablo II visitó el país, ese mismo predio fue sede de la misa cordobesa. Sobre la posibilidad de que el estadio Monumental de River Plate sea uno de los escenarios, la ministra fue escueta: “No está definido”. La próxima fecha clave en el cronograma de preparativos es el 30 de agosto, cuando llega al país la segunda avanzada vaticana. “Ahí vamos a definir con mayor precisión lugares específicos, porque cuando estuvieron a finales de junio hicimos un relevamiento de varios lugares, pero no todos se iban a utilizar”, explicó. Los horarios de las misas, aclaró, tampoco están fijados aún: “La hora de la misa todavía no la sé”.
El dispositivo de seguridad y las dos resoluciones que prepara Monteoliva
La ministra detalló la arquitectura del operativo de seguridad. La protección inmediata del Santo Padre estará a cargo de la Gendarmería del Vaticano y la Guardia Suiza. El Ministerio de Seguridad tendrá bajo su responsabilidad el diseño de los dispositivos a partir de los requerimientos del Vaticano, el control y manejo de multitudes, y el cuidado de “la investidura del Santo Padre” en conjunto con la seguridad vaticana. Pero el alcance del operativo excede ampliamente la Ciudad de Buenos Aires. “Va a implicar un despliegue especial en rutas, en fronteras. Van a venir personas de los países vecinos, en puertos, en aeropuertos”, enumeró. Y añadió que los movimientos por tierra de todas las provincias requerirán coordinación específica. Monteoliva señaló que está próxima a firmar dos resoluciones de “comandos unificados”, el instrumento legal que le permite organizar formalmente el despliegue. “Es lo que a mí me permite empezar a organizar el despliegue”, explicó. El pedido que la Iglesia llevó a la reunión fue, según la ministra, uno solo: coordinación entre todas las jurisdicciones. “Creo que se fueron muy satisfechos con la respuesta”, evaluó. “Es imposible hacerlo en solitario”.
“Nunca me imaginé que me tocaría tener esta tarea”
Monteoliva no ocultó la dimensión personal que tiene para ella la organización de esta visita. A los 17 años estuvo en Córdoba como “servidora” —una figura que se había instalado en el país desde el Encuentro Internacional de la Juventud de 1985— durante la visita de Juan Pablo II en 1987. Aquella noche, ella y otros jóvenes hicieron la vigilia cantando frente al arzobispado de avenida Hipólito Yrigoyen, donde el papa pernoctó antes de la misa en el predio de FADEA. “Yo no sé cómo durmió ese hombre, porque cantábamos toda la noche”, recordó entre risas. Casi cuatro décadas después, esa misma mujer integra la mesa que organiza la llegada de un nuevo pontífice. “Nunca me imaginé que me tocaría algún día tener esta tarea”, admitió. Y sobre lo que implica la visita más allá de su rol institucional: “Para mí es algo muy especial. Yo creo que para todos los argentinos es una bendición, independientemente de católico o no católico”. Feinmann sintetizó el arco: “A los diecisiete años estaba ahí en la visita de un papa. Y ahora usted está en la mesa de organización de la visita de un papa”. Monteoliva respondió con una sola palabra: “Exactamente”.
Fuente: Infobae