Estados Unidos e Irán alcanzaron un acuerdo preliminar para reabrir el estrecho de Ormuz, una de las rutas comerciales más importantes para el transporte mundial de petróleo, aunque las negociaciones entre ambos países continúan atravesadas por profundas diferencias en temas clave como el programa nuclear iraní, las sanciones financieras y los fondos congelados por Washington.
Según trascendió, el entendimiento incluye la reapertura del paso marítimo y la apertura de una instancia de negociación de 60 días para intentar resolver los principales puntos de conflicto entre la Casa Blanca y el régimen iraní.
La firma formal del acuerdo está prevista para el próximo 19 de junio en Ginebra, con la mediación de Pakistán y Qatar, países que participaron de las gestiones diplomáticas entre ambas partes.
El debate por el estrecho de Ormuz
Uno de los aspectos pendientes se relaciona con las condiciones de navegación en el estrecho de Ormuz, por donde circula una porción significativa del comercio energético mundial.
Mientras Estados Unidos reclama la libre circulación de embarcaciones, Irán había planteado la posibilidad de aplicar un sistema de peajes para los buques que utilicen esa vía marítima. La administración estadounidense sostiene que el tránsito debe mantenerse sin restricciones económicas, tal como ha ocurrido históricamente.
Las diferencias sobre el programa nuclear
El principal punto de tensión sigue siendo el futuro del programa nuclear iraní.
Washington busca establecer mecanismos de control más estrictos sobre las actividades nucleares de Teherán, incluyendo el monitoreo de instalaciones y materiales utilizados en el enriquecimiento de uranio. El gobierno estadounidense considera que las inspecciones internacionales implementadas en acuerdos anteriores resultaron insuficientes para evitar el avance del programa atómico iraní.
Por su parte, las autoridades iraníes estarían dispuestas a aceptar mayores niveles de supervisión internacional y limitar parte de sus actividades de enriquecimiento, aunque rechazan ceder el control total de sus instalaciones, equipamiento y desarrollos tecnológicos vinculados al sector nuclear.
Fondos congelados y tensiones regionales
Otro de los temas centrales de la negociación es el eventual desbloqueo de activos iraníes retenidos por Estados Unidos.
De acuerdo con distintas versiones, la Casa Blanca analiza liberar hasta 24.000 millones de dólares en dos etapas, condicionadas al cumplimiento de los compromisos asumidos por Teherán. Sin embargo, el gobierno iraní reclama que esos recursos sean liberados de manera inmediata y sin condicionamientos.
Las conversaciones también incluyen cuestiones vinculadas a la seguridad regional y al papel de grupos armados respaldados por Irán en Medio Oriente, un aspecto que genera preocupación tanto en Israel como en varios países del Golfo Pérsico.
En este contexto, las próximas semanas serán decisivas para determinar si el acuerdo sobre Ormuz puede convertirse en un entendimiento más amplio que permita reducir las tensiones entre Washington y Teherán, dos actores enfrentados desde hace décadas en uno de los escenarios geopolíticos más sensibles del mundo.


