La Cámara de Diputados no logró reunir este martes el quórum necesario para avanzar con la interpelación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, en una sesión promovida por sectores de la oposición. La iniciativa quedó frustrada tras la decisión del PRO, la UCR y varios bloques provinciales de no bajar al recinto, en una estrategia coordinada con el oficialismo.
La sesión contó con la presencia de 117 legisladores, lejos de los 129 necesarios para habilitar el debate. De esta manera, La Libertad Avanza consiguió ganar tiempo frente a un tema que generó fuertes cruces políticos en las últimas semanas.
Como parte de las negociaciones previas, el oficialismo aceptó convocar para el próximo 30 de junio a la Comisión de Asuntos Constitucionales, donde comenzará a discutirse el pedido de interpelación. Sin embargo, todavía resta definir la intervención de la Comisión de Peticiones, Poderes y Reglamentos, otro de los pasos que algunos sectores consideran necesarios para avanzar con el trámite parlamentario.
La discusión reglamentaria
El principal desacuerdo gira en torno al procedimiento que debe seguir un pedido de interpelación al jefe de Gabinete.
Desde la oposición sostienen que el artículo 101 de la Constitución Nacional tiene carácter operativo y que, por lo tanto, la Cámara podría aprobar una interpelación directamente en el recinto mediante mayoría absoluta.
Por el contrario, el oficialismo argumenta que el planteo debe atravesar previamente el trabajo en comisión, como ocurre con cualquier otro proyecto legislativo. Según esta interpretación, para tratar el tema sin dictamen sería necesario reunir una mayoría especial de dos tercios, una cifra que la oposición no está en condiciones de alcanzar.
El presidente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, Nicolás Mayoraz, defendió esta postura al señalar que existen antecedentes parlamentarios que respaldan la necesidad de un tratamiento previo en comisión.
El rol de los bloques aliados
Tanto el PRO como la UCR justificaron su ausencia en el recinto al considerar que el objetivo inicial de la sesión era emplazar a las comisiones para tratar el tema. Una vez que el oficialismo habilitó esa instancia, entendieron que la convocatoria había perdido sentido.
Sin embargo, la decisión generó cuestionamientos de parte de legisladores opositores que buscaban avanzar directamente con la interpelación. Entre ellos se expresaron el radical disidente Pablo Juliano y el diputado socialista Esteban Paulón, quienes acusaron a los bloques dialoguistas de contribuir a dilatar el debate.
La mirada puesta en el Senado
Mientras la discusión continúa en Diputados, la atención política se trasladó al Senado. Allí, Adorni deberá presentarse el próximo 2 de julio para brindar su informe de gestión y responder preguntas de los legisladores, incluidas aquellas vinculadas a los cuestionamientos sobre su declaración patrimonial.
El oficialismo apuesta a que la discusión parlamentaria continúe en el ámbito de las comisiones mientras avanza con otros proyectos de su agenda legislativa. Entre ellos se encuentran iniciativas vinculadas a la promoción de inversiones y acuerdos económicos que cuentan con el respaldo de los bloques aliados.
La falta de quórum volvió a evidenciar el papel decisivo que ocupan los espacios dialoguistas en el Congreso, donde el Gobierno depende de acuerdos con sectores de la oposición para sostener su estrategia parlamentaria.

