La Municipalidad de Santa Fe actualizó el relevamiento de las familias que viven en sectores con riesgo hídrico y confirmó que unas 1.300 familias, equivalentes a aproximadamente 4.500 personas, residen en zonas expuestas a inundaciones, anegamientos o aislamiento ante crecidas de los ríos Paraná y Salado o lluvias extraordinarias.
El informe cobra especial relevancia ante los pronósticos que anticipan una alta probabilidad de desarrollo del fenómeno climático El Niño durante el segundo semestre de 2026, escenario que podría generar precipitaciones superiores a las habituales y un aumento en los niveles de los cursos de agua.
Desde el municipio aclararon que no todas las familias asentadas en áreas vulnerables deberían ser evacuadas en caso de una emergencia, aunque muchas de ellas sí necesitarían asistencia para mantener servicios esenciales y garantizar la conectividad.
Barrios expuestos al riesgo
Las zonas más comprometidas se encuentran fuera de los anillos de defensa de la ciudad, principalmente en sectores costeros, islas urbanas y áreas bajas. Entre ellas figuran Vuelta del Paraguayo, Bajada Distéfano, Los Alisos, Nueva Esperanza, Colastiné, Colastiné Sur y asentamientos ubicados sobre la Ruta Nacional 168.
El secretario de Desarrollo Urbano y Gestión Hídrica, Eduardo Rudi, explicó que la problemática responde a una combinación de factores sociales, económicos y ambientales que favorecieron el crecimiento de asentamientos en terrenos inundables, especialmente durante los años de bajante extraordinaria del río Paraná.
En algunos sectores, como Alto Verde, el principal problema no es el ingreso del agua a las viviendas sino el aislamiento cuando las crecidas interrumpen los accesos, lo que obliga a desplegar operativos especiales para garantizar el transporte, la atención sanitaria y otros servicios básicos.
Reservorios ocupados y un sistema bajo presión
El riesgo también alcanza a familias que viven sobre reservorios y bañados ubicados dentro del sistema de defensas, principalmente en el oeste de la ciudad.
Estos espacios cumplen una función esencial para el drenaje urbano, ya que almacenan el agua de lluvia antes de ser bombeada hacia el río Salado, el Paraná o la laguna Setúbal cuando los niveles de los ríos impiden el escurrimiento natural.
La ocupación de estos terrenos reduce la capacidad del sistema para amortiguar lluvias intensas y aumenta el riesgo de anegamientos tanto para quienes viven allí como para los barrios que dependen de ese drenaje.
Obras y preparación ante una posible emergencia
Frente a este escenario, el municipio y la Provincia avanzan en tareas de mantenimiento y fortalecimiento del sistema hídrico.
Según informaron, ya se realizaron mejoras sobre más de 74 kilómetros de defensas del área metropolitana y se ejecutaron trabajos de recuperación en tramos deteriorados por el paso del tiempo. Además, continúan las tareas de limpieza de desagües, canales y reservorios, junto con la puesta a punto de las 52 estaciones de bombeo que integran el sistema de protección de la ciudad.
Las autoridades también mantienen vigente el protocolo de emergencia hídrica, que contempla la habilitación de refugios temporales, la coordinación con instituciones intermedias y operativos conjuntos entre áreas municipales y provinciales para responder rápidamente ante una eventual evacuación.
La reubicación, un objetivo de largo plazo
Más allá de las medidas preventivas, el municipio reconoce que la solución definitiva pasa por la relocalización de las familias que hoy habitan en zonas inundables.
Actualmente se desarrollan algunos proyectos de reubicación en barrios como Barranquitas, Las Lomas, Santo Domingo y Jesuitas, en coordinación con el Gobierno provincial y el Movimiento Los Sin Techo. Sin embargo, las autoridades admiten que los recursos disponibles son insuficientes para resolver un problema de esta magnitud.
Mientras la ciudad se prepara para un posible escenario de lluvias intensas y crecidas durante la próxima primavera y verano, el desafío continúa siendo combinar la protección de la infraestructura hídrica con políticas de integración urbana que permitan ofrecer alternativas habitacionales seguras para las miles de personas que hoy viven bajo la amenaza permanente del agua.


