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Argentina mejoró la terminalidad del secundario, pero todavía cuatro de cada diez jóvenes de menores ingresos no logran terminar la escuela

Un informe de Argentinos por la Educación revela que el país avanzó en la última década y hoy el 74,6% de los jóvenes de entre 19 y 24 años completó el nivel secundario. Sin embargo, persisten fuertes desigualdades por nivel socioeconómico y género.

30 de julio de 2026


La cantidad de jóvenes que finalizan la escuela secundaria mejoró en Argentina durante la última década, aunque el país continúa rezagado respecto de otras naciones de América Latina y mantiene importantes brechas vinculadas al nivel socioeconómico y al género.

Así lo señala el informe “Terminalidad de la secundaria en América Latina”, elaborado por Argentinos por la Educación junto con especialistas de FLACSO, que analizó la situación educativa en nueve países de la región utilizando datos correspondientes a 2024.

Según el estudio, el 74,6% de los jóvenes argentinos de entre 19 y 24 años completó la escuela secundaria, lo que ubica al país en el quinto lugar del ranking regional. Por delante aparecen Perú (92%), Chile (91,5%), Ecuador (79,7%) y Colombia (78,3%), mientras que detrás se encuentran Brasil (74,2%), Paraguay (71,8%), México (65,4%) y Uruguay (52,2%).

Argentina mejoró 12,7 puntos en diez años

El informe destaca que todos los países analizados registraron avances entre 2014 y 2024.

En el caso argentino, la terminalidad del secundario aumentó 12,7 puntos porcentuales durante ese período, una mejora que ubica al país en la mitad de la tabla regional. Ecuador encabezó el crecimiento con 16,6 puntos, seguido por Uruguay (15,1), México (14,2) y Brasil (13,9).

Los autores advierten, sin embargo, que el crecimiento regional muestra signos de desaceleración y que la transición hacia los últimos años de la secundaria continúa siendo uno de los principales obstáculos para garantizar que los estudiantes completen la escolaridad obligatoria.

La desigualdad económica sigue marcando quién termina la escuela

Uno de los datos más relevantes del informe es la persistencia de la desigualdad según los ingresos del hogar.

En Argentina, el 92% de los jóvenes pertenecientes al quintil de mayores ingresos finalizó el secundario, mientras que entre quienes integran el sector de menores recursos lo hizo apenas el 59,6%, una diferencia de 32,4 puntos porcentuales.

Si bien esa brecha se redujo respecto de 2014 —cuando alcanzaba los 44 puntos—, el país todavía se encuentra lejos de los niveles de equidad que muestran Chile, donde la diferencia es de apenas 11 puntos, y Perú, con 15 puntos.

Las mujeres siguen terminando más la secundaria que los varones

El estudio también identifica diferencias por género en toda América Latina.

En los nueve países relevados, las mujeres presentan mayores tasas de egreso que los varones. En Argentina, la brecha alcanza 8,2 puntos porcentuales, una de las más elevadas de la región, solo superada por Uruguay (10,1) y Brasil (9,5).

Los investigadores atribuyen esta diferencia, entre otros factores, a una mayor repitencia entre los varones, problemas de disciplina escolar y una inserción más temprana en el mercado laboral.

Argentina alcanza su pico de graduación más tarde que la mayoría de la región

Otro aspecto analizado es la edad en la que los jóvenes terminan el nivel secundario.

Mientras países como Perú y Ecuador registran sus mayores niveles de graduación a los 21 años, Argentina alcanza su pico recién a los 25 años, con una tasa del 81%, lo que refleja la existencia de trayectorias educativas más extensas y una mayor terminalidad fuera de la edad teórica.

Un avance con desafíos pendientes

El informe concluye que Argentina logró avances importantes en la última década, especialmente en la reducción de las desigualdades entre los sectores de mayores y menores ingresos. Sin embargo, los especialistas advierten que todavía persisten diferencias significativas que condicionan las oportunidades educativas.

Para Argentinos por la Educación, el desafío ya no pasa únicamente por garantizar el acceso a la escuela secundaria, sino por lograr que todos los estudiantes, independientemente de su origen social o su género, puedan completar el nivel con los aprendizajes previstos.