La FIFA decidió suspender el proyecto que contemplaba la incorporación de inversores de capital privado a una parte de los ingresos comerciales de la Copa del Mundo, una iniciativa que había generado un fuerte rechazo entre distintas confederaciones y asociaciones nacionales de fútbol.
La decisión fue comunicada este sábado mediante un comunicado oficial, en el que el organismo reconoció que la propuesta provocó divisiones entre sus miembros y que, por ese motivo, no continuará adelante.
“Tras escuchar cuidadosamente todas las opiniones, se ha hecho evidente que el proyecto ha generado divisiones que ya no están en línea con el objetivo planteado originalmente”, señaló la FIFA en el texto difundido por el presidente Gianni Infantino.
La iniciativa, denominada FIFA Forward Enterprise, buscaba captar recursos mediante la venta de una participación de los ingresos futuros del Mundial con el objetivo de fortalecer el desarrollo del fútbol, especialmente en los países con menores recursos. Sin embargo, el organismo aclaró que el proyecto solo avanzaría si contaba con el respaldo mayoritario de las asociaciones miembro, algo que finalmente no ocurrió.
Creció la oposición al proyecto
La presión sobre la conducción de la FIFA se intensificó en los últimos días, cuando la Confederación Asiática de Fútbol se sumó al rechazo que ya habían expresado la UEFA y la Concacaf.
A ese escenario se agregó la renuncia de Carlos Cordeiro, uno de los principales asesores de Infantino, quien cuestionó duramente la posibilidad de incorporar capital privado al principal torneo del fútbol mundial.
En su carta de dimisión, el dirigente sostuvo que vender una participación permanente de los ingresos de la Copa del Mundo equivalía a “hipotecar el futuro del fútbol” sin una justificación suficiente y afirmó que no podía acompañar una iniciativa de esas características.
La amenaza de un boicot
El mayor foco de resistencia surgió desde la UEFA, cuyas 55 asociaciones miembro habían acordado no participar en competiciones organizadas por la FIFA si el proyecto seguía adelante.
La entidad europea sostuvo que la Copa del Mundo constituye uno de los principales patrimonios del deporte y rechazó que pudiera transformarse en un activo para inversores privados. Además, advirtió que los intereses económicos no podían prevalecer sobre los de las federaciones, los clubes, los futbolistas y los aficionados.
La posibilidad de un boicot, sumada al rechazo expresado por otras confederaciones, terminó por acelerar la marcha atrás de la FIFA.
La FIFA buscará consensos
Tras anunciar la suspensión del proyecto, la entidad informó que convocará a las distintas partes involucradas para continuar el diálogo sobre alternativas destinadas al crecimiento del fútbol internacional.
De esta manera, el organismo descartó, al menos por el momento, una iniciativa que había abierto uno de los debates más intensos de los últimos años sobre el futuro de la gestión comercial del Mundial.